viernes, marzo 31, 2006

La Semilla Del Diablo (1 de 3)


Cada temporada tiene su bombazo de taquilla. Es algo que lleva repitiéndose desde que la industria del cine se convirtió en el medio de entretenimiento más extendido del planeta. Anuncios, promoción, entrevistas a las estrellas, merchandising, club de fans,... Eso en el mejor de los casos. Pero pocas, muy pocas producciones pueden presumir de tener una leyenda alrededor de la cual se citan palabras tan rotundas como asesinatos, cultos satánicos, drogas, sexo desviado, brujería, rock'n'roll, snuff movies... por no mencionar el juicio más célebre de finales de la década de los 60 y el revolucionario cambio social que se produjo acto seguido. ¿A qué película me refiero? A 'La Semilla Del Diablo', por supuesto, la madre de todas las películas satánicas modernas.

Black Sabbath Y Polanski

Es curioso de qué forma responde el cerebro ante determinados estímulos. De forma inexplicable, y aparentemente sin fundamento, se producen asociaciones y respuestas que escapan a nuestro raciocinio. De repente, nuestra percepción nos juega una mala pasada y lo que es blanco nos parece negro, invirtiendo el sentido real de las cosas. Es de este mecanismo de lo que depende que la primera impresión que nos produce una persona nos resulte favorable o no, que en la contemplación de un paisaje bucólico nos embargue una sensación de paz, o que el sonido de un instrumento nos suma en una profunda depresión o, por el contrario, en un estado de euforia. El eterno causa-efecto, vaya.

Dentro de este marco de relaciones estímulo-sensación se puede situar algo tan personal e intransferible como las sensaciones que me provoca la portada del 'Born Again' de Black Sabbath. No es la cubierta más agradecida de la historia, de eso no cabe ninguna duda; incluso mucha gente se siente molesta ante ella. Más allá de la contranatura en la fisonomía del bebé o del impacto cromático, yo no puedo evitar asociar esta portada a la película 'La semilla del Diablo'. Y no porque la criatura demoníaca que ilustra la carátula me recuerde a la del film; más que nada porque ello no es posible, dado que durante todo el metraje no aparece de forma física ni monstruo ni retoño alguno. Intuimos su presencia, se nos habla de él, pero ningún plano nos lo muestra. Ni siquiera de lejos. Pero así es como yo imagino el aspecto del fruto de la relación entre una mortal y un íncubo: un bebé híbrido entre lo terrenal y lo infernal, de color rojo, con colmillos y zarpas afiladas, y unos ojos que no entran en los parámetros humanos.

La paranoia y el miedo irracional no son más que otras muestras de asociación distorsionada de estímulos. En 'La Semilla Del Diablo', la película que va a centrar nuestra atención en las siguientes líneas, el personaje que encarna Mia Farrow, en un estado de histeria pre-parto, sucumbe, sin espacio para el análisis racional, a los indicios que se le van presentando en su día a día. Y lo mejor del caso es que el espectador, sugestionado ante la certeza de que se encuentra ante un film de terror, entiende el comportamiento de la protagonista. De poco vale que el tono costumbrista empleado durante todo el metraje nos haga creer que todo se desarrolla dentro de la más completa normalidad; el elemento distorsionador del miedo ha hecho presencia y nada va a hacernos cambiar de idea. Nos es indiferente que de vez en cuando la razón asome la cabeza, la semilla de la duda se ha plantado en nuestro cerebro y nada cambiará nuestro parecer. La ambigüedad se ha atrincherado y dispara a matar.

Precisamente, esa sensación de ambigüedad era el elemento con el que inicialmente Roman Polanski, su director, quería jugar durante todo el metraje; es decir, que una vez encendidas las luces del palco de butacas el espectador no supiese a ciencia cierta si todo ha sido producto de la mente enfermiza de la protagonista o la presencia de Satán ha sido tan tangible como la de cualquiera de los personajes mortales. Polanski ya había dado muestras de esta manipulación unos años atrás con 'Repulsión', uno de sus filmes más retorcidos, y el resultado se había saldado con un éxito considerable, cimentando su carácter de enfant terrible dentro del panorama cinematográfico europeo. Pero los convencionalismos made in Hollywood echaron por tierra su intención de manejar dos niveles de lectura, eliminando de un plumazo todo el componente paranoide de la trama en la escena final, que, no siendo gráfica, no deja margen de duda. Aún así, hasta esa escena (una de las más terroríficas de la historia del género para un servidor) el propósito del director de angustiar a la platea sin salirse de lo cotidiano se salda con nota alta. La inquietud no surge de los manidos trucos que el género nos tiene acostumbrados, como el susto fácil, los climas de suspense o los apuntes musicales; la sensación enrarecida que nos embarga desde un principio es fruto de situaciones mundanas, dispuestas una detrás de otra de forma magistral para obtener una atmósfera opresiva y asfixiante.

Pesadilla Satánica

Rosemary (Mia Farrow) y Guy (John Cassevettes) son una pareja de recién casados que alquila un apartamento en el Bramford, un edificio de oscura reputación en el que se han desarrollado episodios tan terribles como los experimentos culinarios de dos hermanas caníbales. Rosemary pronto conoce a Terry (Angela Dorian, aka Victoria Vetri), una muchacha ex-drogadicta que ha sido acogida por Minnie (Ruth Gordon) y Roman Castevet (Sidney Blackmer), una pareja de ancianos que viven pared contra pared del matrimonio protagonista. Durante la breve conversación sale a la luz el origen del colgante que porta la chica al cuello, según los Castevets un amuleto de la buena suerte. Una noche, desde su dormitorio, los Woodhouse oyen a sus ancianos vecinos recitando unos extraños salmos. Al día siguiente, Terry aparece muerta, aparentemente defenestrada. El amuleto no parece haberle servido de mucho. Inmediatamente, los entrometidos Castevets empiezan a frecuentar a la joven pareja, invitándoles a cenar. Durante la comida se habla de la hipocresía de las religiones organizadas y de la carrera como actor de Guy, que no acaba de despegar. Roman se muestra profundamente interesado en él, citándole al día siguiente para una charla en privado. Mientras, Minnie no pierde el tiempo y le regala a Rosemary el amuleto de la difunta Terry. El colgante, que emana un intenso hedor, contiene raíz de tanis, un ingrediente muy presente en los aquelarres de brujos.De repente, la carrera de Guy da un giro brusco: la súbita ceguera de un actor le abre las puertas a un importante papel en una obra de teatro. La vida parece sonreírles, y qué mejor forma de celebrarlo que trayendo un hijo al mundo. Esa misma noche se ponen manos a la obra, pero un postre servido por Minnie le ha sentado mal a Rosemary, sumiéndola en un sueño de connotaciones religiosas en la que es violada por una bestia semihumana en un ritual gerontofílico. Los arañazos en su cuerpo a la mañana siguiente tienen una explicación: Guy no se ha cortado las uñas. A las semanas le comunican que está embarazada. Comienza la cuenta atrás.

El día 28 del sexto mes de 1966 es la fecha prevista para el nacimiento. Los Castevets, ante la buena nueva, se apresuran a recomendarle a Rosemary un pediatra de reconocida fama, instándola a abandonar al médico que la estaba tratando. La intromisión de Hutch (Maurice Evans), un amigo de los Woodhouse, en los asuntos de los Castevets acaba costándole caro, entrando en un coma profundo del que no saldrá. Un libro de brujería es su único legado a Rosemary, cada vez más demacrada ante la drástica dieta alimenticia a la que su pediatra somete. En las páginas del libro descubrirá que las letras que componen Roman Castevet son el anagrama de Steven Marcato, un diabólico personaje que vivió en el edificio en el siglo XIX. Asustada y paranoica, Rosemary trata de escapar, pero su intento de huida es infructuoso. La red conspiratoria extiende sus tentáculos hasta dar con ella, sedándola y reteniéndola en su propio domicilio. Ha perdido al bebé en un parto prematuro y debe descansar si quiere recuperarse. Pero esa misma noche oye el llanto de un niño en la habitación contigua. La irrupción en casa de sus amigables vecinos le revela la verdad. Entre las sábanas negras de una fúnebre cuna, bajo la protección de una cruz invertida, llora un niño que no guarda parecido con los rasgos de Guy, su marido. Las orejas, las manos, los pies y los ojos, unos ojos que producen escalofríos, son los de su padre, Satán, El Innombrable. Ha empezado el reinado de la semilla del Diablo.

Aunque en ningún momento se nos dice en qué año transcurre la acción del film, varios son los detalles que se suministran al espectador para que se sitúe temporalmente. Lógicamente, para llegar a esta afirmación lo tuvo más fácil quien vivió de cerca el estreno, dado que a los actuales espectadores se les puede pasar por alto detalles como el hecho de que un reportaje televisivo cubra la visita del Papa Pablo VI, o que a la pantalla se asome la célebre portada de la revista 'Times' en la que aparece el titular 'Dios ha muerto', una portada que suscitó muchos debates por radio y TV el año de su edición, 1966. Resulta curioso que en ese mismo número también se incluyesen las famosas declaraciones de John Lennon -tal como veremos más tarde, un personaje que tendrá un papel relevante en esta historia-, en las que aseguraba: 'los Beatles somos más famosos que Jesucristo'.

Resulta interesante comentar que el film adopta un punto de vista totalmente subjetivo, siendo Rosemary el personaje alrededor del cual transitan todos los elementos y acciones que presenciamos en pantalla. Muy pocas cosas suceden fuera de su presencia física. El espectador se convierte, así, en testigo parcial de lo que se nos narra en la cinta, por lo que las dudas que se plantea la protagonista son las mismas (coinciden) con las que tiene el espectador: ¿lo que vemos acontece más allá de su mente (ella misma piensa que está loca) o realmente existe una conspiración satanista?

(Continúa en unos días...)

jueves, marzo 30, 2006

Layne Staley


Alice In Chains tocarán en mi ciudad dentro de un par de meses. Entre el estupor y la emoción, dejo aquí algo que escribí aquel fatídico de dia de Abril de 2002.

"Cuando alguien comienza a preguntarme si soy adicto, si estoy destrozado, y toda esa mierda, es como si yo les preguntase ¿tenéis vosotros cerebro?, además de cerebro, ¿tenéis algo de sentimiento?...¿qué pasaría si yo empezase a hacer esas preguntas? ¡Son cosas muy personales!"

Considero a Staley uno de los grandes genios que la música nos ha dado en los últimos tiempos. Sé que es facil hacer una rertospectiva de su vida y obra ahora que nos acaba de abandonar. Por eso no lo voy a hacer. La historia es conocida por todos. Alice in Chains fueron una de las bandas más importantes de la escena de Seattle. Representaron con fidelidad a aquel movimiento, dotándolo de su personal sonido. Si algo es injusto visto con la perspectiva de los años, es el vilipendio al que se somete hoy en dia a muchas de aquellas bandas del mal llamado movimiento grunge. Tuvieron la mala suerte de formar parte de una moda que trascendió el mundo del rock para calar en la moda, los hábitos, la literatura...desgraciadamente, a 10 años vista, muchos de los que auparon aquel movimiento le han dado la espalda. O bien no han seguido creyendo en él, o bien eran simples consumidores del "producto" que atinadamente suministraban Rolling Stone, MTV y demás medios. Tiempos, en definitiva, que no volverán, y no sólo por la decadencia de criterio entre el público juvenil o la aparición de nuevas modas, sino también por la escasa aportación de esos lideres de hace diez años a la música actual. Unos por desaparecidos, otros por muertos en vida. Sea como sea, me temo que cada vez queda más claro que sólo queda el recuerdo.

"Gracias a Internet me he enterado de que tengo SIDA. También descubrí que había muerto. ¿Donde si no iba a encontrar ese tipo de cosas?, no voy al médico a menudo. Estuve en San Francisco cuando el Lollapalooza, y se acerca esa chica a mí, y de pronto se queda petrificada, como si hubiese visto a un fantasma. Y me dijo: ´No estás muerto´, y yo dije ´No, tienes razón´. Guau!"

Parece hoy fácil meter a todas esas estupendas bandas dentro del mismo saco, cuando poco o nada tenían que ver unas con otras desde el punto de vista estrictamente musical. Porque...¿en qué se parecen "Nevermind" y "Dirt", "Vitalogy" y "Ultramega Ok"? Las buenas bandas de aquellos años, de aquel lugar, partieron todas de principios comunes, se apoyaron en similares referencias de otras épocas, su educación venía a ser la misma...pero eran tipos tan diferentes unos a otros que el sello que dejaron en sus bandas Cobain, Vedder, Cornell, Lanegan o Staley no es sino la personal huella de su estilo, un poso único e irrepetible.

"Cuando me metí en el mundo de las drogas, todo era estupendo, y me sirvieron durante años, pero ahora se han vuelto contra mí, y estoy atravesando un infierno. Yo no quería que mis fans pensaran que la heroina es guai. Pero he tenido fans que han venido a mí contándome lo colocados que estaban. Eso es exactamente lo que yo no quería que pasase"

Y en el caso de Staley, esa huella no es sino la mimísima constatación del sufrimiento. Pocos de sus fans en 1992 conocían sus orígenes hard rockeros. Staley era un tipo llamado a triunfar, a liderar a una gran banda de rock con la que girar, conocer chicas, pasarlo bien...en aquellos 80 locos, daba igual que tuvieras calidad, lo que contaba por encima de todo era aparentar que ibas a ser lo máximo, el nene más guapo, candidato a ser llamado hijo bastardo de David Lee Roth. Bonitos años, infructiferos sueños que en poco más de un lustro tornarían en locura y desesperación. De la soleada California al oscuro y lluvioso Seattle.

"La gente tiene derecho a hacer preguntas e indagar cuando estás hiriendo a la gente que te rodea...pero cuando llevo años sin hablar con nadie, y cada uno de los artículos (sobre mí) que leo son: drogas por aquí, yonki por allá, whiskey esto...esos no son mis logros; mi fuerza y mi talento son mis logros".

Layne era una persona entre emocional y tranquila. Su vida era la música, y cuando unió su talento al de Jerry Cantrell (trasnformando los sleazes Alice N´ Chains en los Alice In Chains que todos conocemos) la genialidad comenzó a brotar de su cabeza. Staley tenía estilo, Cantrell cabeza. Dos grandes voces que se complementaban a la perfección, pero siempre distinguias la voz de Layne, ahí, impenentrable. La voz de Layne. Casi nada. Gargantas buenas en el rock ha habido muchas, pero personales, sólo unas pocas. Y a fé que la de Staley lo era. Esa mezcla entre potencia y afectación formaba una voz que convertía en oro cada pieza que cantaba. Esos maravillosos discos están ahí para demostrarlo. Si alguien pone en su cd temas como "Would" o "Rooster" y no se le erizan los pelos, es que simplemente no tiene sentimientos. O ese "Wake up" que abre el Lp de Mad Season, otra de sus obras cumbres (tiene algún disco que no sea magistral?).

"Las drogas no son el camino hacia la luz, no conducen a una vida de cuento de hadas. Conducen al sufrimiento".

¿Por qué me sorprende su muerte? Siempre piensas que los grandes deben ser capaces de sobrevivir. Es ese sentimiento egoista, esa sensación que tienes cuando repasas las bandas que todavía te quedan por presenciar sobre un escenario, y que dices: "Ok, ellos seguirán ahí, nunca desaparecerán". No, ya no podré ver a Layne en directo, jugando su voz con la de Jerry Cantrell. Ya no volveremos a oirle cantar aquello de "soy el hombre dentro de la caja"...nos quedan sus discos, algunos de sus videos, su aparición rompedora en mitad de la peli "Singles" de Cameron Crowe, o ese Unplugged de la MTV en el cual se le veía mal, muy mal, con la cabeza baja, los ojos entornados, la boca en una mueca de amargura, pero deshaciendo su voz dandonos el todo. Demasiadas cosas como para borrar tu recuerdo, Layne, amigo.

"Voy a estar aquí por un montón de tiempo. Me da miedo la muerte, especialmente si me la provoco yo mismo. Me da miedo pensar a donde voy a ir a parar".
COPYRIGHT IndyRock www.indyrock.es

miércoles, marzo 29, 2006

MONDOBRUTTO 35.


Acaba de aparecer el número 35 de MONDOBRUTTO. Decir que se trata de un fanzine es hacer un flaco favor a una de las mejores publicaciones del momento. Esta hecha con amor y eso se nota. Es como cuando cocinas para los amigos... tratas de hacer algo bueno y normalmente si pones amor en la receta lo consigues. Los platos que ofrece Mondobrutto no se comen todos los días y además tienen una buena carta... más de 100 páginas que dan para muchos, muchos días de lectura. Me dicen que ya está en Madrid Comics. Los chavales de provincias como yo normalmente la encontramos en tiendas de tebeos y ahí es donde deberían buscarla ustedes si quieren hacerse un buen regalo a sí mismos.

A mi lo que nunca me ha defraudado son las entrevistas. Acabo de subir una de JUAN DE PABLOS. La podeis leer pinchando AQUÍ.

Florence Foster Jenkins

No se me ocurre mejor manera de comenzar este post sino de la misma forma en que conocí a esta simpática mujer: escuchándola. Os dejo un fragmento muy conocido de "La flauta mágica" de Mozart, cantada por Florence Foster Jenkins y la misma pieza interpretada por la soprano Natalie Dessay (para comparar...si es que hace falta)

Florence Foster Jenkins
Natalie Dessay
(si teneis una conexión chunga es mejor que os bajeis sólo el primer archivo, en realidad la comparación es innecesaria...)

Florence Foster JenkinsFlorence Foster Jenkins nació en Pensilvania en el año 1868. Hija de un acomodado banquero, recibió las típicas clases de música de una familia bien, llegando a dar su primer recital de piano a los 8 años, hasta que a los 17 le dijo a su padre que quería vivir de la música. Recibió una respuesta negativa (obviamente), así que, en un arranque de furia adolescente, se fugó con su amante y posterior marido a Filadelfia, el cual también se negaba a su dedicación a la música. En 1902 ya se habían divorciado y Florence malvivía como profesora y pianista ocasional. Pero todo cambió cuando su padre murió en 1909, dejándole una buena fortuna que ella aprovechó para introducirse de lleno en la vida musical.

La cosa empezó fuerte porque parece ser que su profesora de canto era "una gran estrella de la ópera", según St. Clair Bayfield (su manager por más de 36 años), de la cual sólo había "una persona en el mundo que sabe su nombre" A partir de 1912 se dedicó a dar recitales por aqui y por allá, recaudando fondos para jóvenes músicos necesitados, y siempre en nombre de varios clubes sociales a los cuales pertenecía. Sorprendentemente, la gente asistía a sus conciertos y se acabó labrando una pequeña fama, que le lleva a mudarse a Nueva York, donde poco a poco se iba creando una legión considerable que acabó convirtiendo a esta mujer en leyenda...

castafioreY es que sus espectáculos, para Florence, eran mucho más que música. El escenario estaba normalmente lleno de flores y plantas y se cambiaba varias veces de vestido (nunca menos de tres), según el tipo de canción que tocase. En uno de sus números más famosos, la canción "Clavelitos", se vestía con mantilla y peineta, lanzando flores al público siguiendo el ritmo de la música. Verdi, Mozart, Rachmaninoff... se atrevía con todo. Sus recitales a menudo eran privados, y el conseguir una invitación para ellos era una tarea harto difícil, ya que ella misma se encargaba de repartirlas a mano entre sus fieles seguidores.

Por fin, llegó la hora de grabar un disco à la Ed Wood, sin preparar la voz, sin consideraciones de acústica, ni ensayos ni nada. La primera prueba era normalmente "excelente, virtualmente inmejorable" y después... a positivar! Una vez, Florence, preocupada por una nota final en un Aria que había grabado, fue animada por el director, que le respondió "Querida, no hay necesidad de preocuparse por esa sencilla nota".

Esta mujer tenía una enorme fe en sí misma. Para ella, los que se reían o se burlaban eran unos ignorantes y no comprendían su arte, mientras que los críticos sólo sentían celos de su tremenda voz. Su grandeza estaba fuera de toda duda, al menos en su propio mundo. sólo en una ocasión pareció tocada por los comentarios: "Algunos dirán que no puedo cantar, pero nadie podrá decir que no he cantado".

castafiore 2Había quien no comprendía cómo podía tener tanto éxito, pero cada noche, allí estaban los aplausos. Tantos eran sus seguidores que le propusieron ir al mismísimo Carnegie Hall de Nueva York para dar un recital, a lo que ella durante un tiempo se negó. Finalmente, en 1944, el esperado concierto tuvo lugar, consiguiendo un "sold out" varias semanas antes y con unas 2000 personas decepcionadas por no poder ir a verla. Al día siguiente, algunas de las críticas fueron despiadadas, otras fueron más amables ("Anoche, todo el mundo disfrutó de la velada"), pero de todas maneras, fue su última aparición en público. Un mes después, Florence dejaba a su fiel público para siempre.

Cual era la clave? Quizá fuera la entrega, la emoción y la dedicación de sus actuaciones las que cautivaron a la gente. O quizás, tristemente (y yo, que tan poca esperanza tengo en el género humano, pienso esto), tan sólo fuese un divertimento más para ellos. A menudo, los críticos usaban una ironía tan fina, que dejaban a la gente con ganas de conocer a esta mujer. Algunos dicen que su muerte fue provocada por las malas críticas de la última noche, otros piensan que toda su carrera fue un fraude, pero lo cierto es que esta mujer, cantase lo mal que cantase, se mantuvo siempre fiel a sí misma, cumpliendo el sueño de su juventud y disfrutando de ello hasta el final, aunque fuese autoengañándose como Norma Desmond en "Sunset Boulevard", o como el dulce ruiseñor de Milan, la bella Castafiore...
the glory of the Human Voice

Que yo sepa, sólo están disponibles dos álbums de esta diva: "The Glory (????) of the Human Voice" (sic) y "Murder on the High C's". Para más información: aqui

lunes, marzo 27, 2006

Fallece Stanislav Lem.


Eloy de la Iglesia, Rocio Durcal, Nikki Sudden y ahora Stanislav Lem. Como decía A.K. en esta entrada Lem es uno de los grandes a la altura de Asimov, K. Dick, Anderson, Bradbury etc. Polaco de nacimiento su obra más conocida es SOLARIS pero para mi gusto es mucho más recomendable DIARIOS DE LAS ESTRELLAS, donde mucho antes que el ENANO ROJO mezcla Ciencia Ficción y Comedia. Aquí teneis más información en la Wikipedia. Descanse en paz.

viernes, marzo 24, 2006

Mother Superior en Jerez (16/03/2006)

En su día, escribí una emotiva crónica en un foro sobre este magno acontecimiento. Como soy consciente de que el lenguaje utilizado en esa crónica no es del todo entendible por el lector medio (influencia velvetínica, no pregunten), me dispongo a resumir dicho texto en este loco mundo de los jóvenes, con la excusa más que nada de publicar fotos del concierto y dar envidia.

Jerez, 16/03/2006. La Guarida del Ángel

No me resulta nada fácil describir con palabras la mágica jornada que viví ayer, porque desde el principio me parece de lo más surrealista. Todavía hoy estoy algo conmocionado. Todavía me pregunto si es verdad que una de las mejores bandas actuales tocaran en una minúscula sala de esa ciudad tan andaluza como es Jerez de la Frontera, cuna de toros, Fino y Pacheco.

Mientras suena el fantástico "13 violets" de fondo, voy a intentar contar una jornada extraña e irrepetible, que como me pasa últimamente, estuvo a punto de no tener lugar. Eso quizás le da más valor a todo.Tengo que confesar que desde el principio, no me creía del todo que MOTHER SUPERIOR iba a tocar en Jerez. La fecha estaba anunciada, sí, pero no parecía real. Y menos en un café concierto, que como pude comprobar, era aún más pequeño de lo que hubiera podido imaginar. Poco a poco, los días iban acercándose y no terminaba de reaccionar. Se lo comenté a mi gente, pero el hecho de que fuera un jueves, que no conocieran a la banda y que no hubiera venta anticipada de entradas, tiraba un poco para atrás. La idea era ir con R. y su novia, que habían mostrado interés. Después parecía que el plan era que fuéramos mi hermano, su esposa y una amiga, por último sólo mi hermano se apuntaba...

Primera mala noticia. Mi primo se acerca al local y le dicen que no quedan entradas. ¿Cómorl? Pregunto por internet y al final parece que sí que quedan... Otro revés: el mismo día del concierto, mi hermano se raja... ¿Me lo voy a perder? ¡Claro que no! Se me echa el tiempo encima, el único tren que me queda es el que me deja a las 20:48 en Jerez (El concierto está anunciado para las 21:00). Afortunadamente, compruebo que la sala está muy cerca de la estación. Llegaré a tiempo, o eso creo. Ataviado con mi camiseta de sexy ROD STEWART, mi chaqueta de cuero y mis cada vez más largos pelos, me dirijo a la estación.

El viaje en tren fue también extraño. Leyendo un SPORT olvidado por un viajero, escuchando una extraña selección de canciones por los auriculares, que iba desde Santana a Maroon 5 y grupillos comerciales, mientras de vez en cuando echaba una mirada al monitor, donde podías ver un documental sobre África, en el que se pasaba de los animales a los pobres negritos subidos encima de depósitos abandonados, y de ahí a un extraño ritual de ¿purgación? ¿iniciación? a una mujer semidesnuda que no llegué a comprender muy bien.

Llego a Jerez. No tardo en encontrar "La guarida del ángel", que desde fuera parece minúsculo. Compro la entrada, espero fuera y veo una cara que me resulta familiar. ¿Un antiguo compañero de facultad? ¿Algún amigo de la infancia? Ah no, si es Marcus Blake, bajista de MOTHER SUPERIOR!!! Pronto aparece, con su gorra característica, el gran Jim Wilson, guitarrista y cantante, acompañado de Cacheda "Chenque", el promotor del SERIE Z, y del batería del combo, Matt Tecu, un auténtico personaje, que me recordó físicamente a un joven Tom Waits. Les doy la mano, son muy accesibles y agradables, no hablo mucho con ellos porque me pilla en frío, no me esperaba esto, tan pronto. ¡Son Mother Superior! Les pido, eso sí, que me firmen la entrada:

Se marchan. imagino a comer algo, con "Chenque" y me quedo algo "shocking". Marcus ha chapurreado algunas palabras en español. Se les ve buena gente. Simpáticos, animados, cercanos. No son estrellas del rock, son músicos. Grandes músicos. Luego hablaré de ellos.

Cuando se van, me pido una cerveza y espero en la puerta. Me encuentro con unos jóvenes jerezanos sorprendidos de que este grupazo toque en una sala tan pequeña. "Yo vivo ahí al lao y no me lo creo" decía uno de ellos. La chica cuenta maravillada que hace poco vio a Eric Sardinas en la misma sala, y es tan pequeña que Eric de un salto desde el escenario llegó a sentarse en la barra... Esto promete. Se nos agrega un tipo mayor, que ¡ha ido a todos los conciertos! Nos habla de Hellacopters, de Deep Purple (de los que habla muy bien, por cierto), de The hangmen, DIO, Supersuckers... No se pierde ni uno.

Tras una agradable charla, abren las puertas y efectivamente aquello es una mini-sala. Nos ponemos delante del “escenario”, una pequeña tarima donde no hay mucha libertad de movimientos. Menos mal que sólo son tres. Angelitos dorados por las esquinas, dos barras a cada lado, y una curiosa habitación detrás del escenario, a modo de backstage, separado por unas cortinas rojas algo gastadas...

Salen los teloneros, los cacereños MAGGOT BRAIN, que no tocan mal pero que se les ve demasiado españoles y algo gordos para el rock. Empiezan con “Blind man in the dark” de Gov´t Mule, animan al público y tras varias canciones, llega el momento cumbre. Lo anuncia el cantante: Van a hacer “Maggot Brain” de Funkadelic... acompañado de Jim Wilson de Mother Superior!!!! Ni corto ni perezoso, llega con su Gibson dorada, la enchufa y todos a flipar.


Qué gran solista es este hombre. Y lo siento por los cacereños que hicieron una buena versión, pero la aparición de Jim los eclipsó por completo. Claro que ellos estaban flipando, seguro que ha sido el mejor momento de toda su carrera. A Jim se le veía con ganas, y quedó satisfecho de la jam. Termina el tema y se despide. Maggot Brain toca los últimos temas y se marchan recordando al festival SERIE Z.

Ahora quiero hacer un inciso, si me lo permitís. Quien me conoce bien, sabe que disfruto muchísimo con la megalomanía rockera. Me encanta el circo del rock and roll, los grandes montajes escénicos, los maquillajes. Adoro que gente como Robert Plant, Mick Jagger o Axl Rose vayan de divas, mantengan su pose de estrellas inalcanzables e incluso te traten con desprecio. Ellos pueden, y no sería lo mismo si fueran coleguillas, personas reales. Yo los veo como personajes de cómic, y me gusta que sea así. Desde Elvis, los excesos y las idioteces han estado ligadas al rock and roll, y disfruto mucho con ello, es muy divertido.Sin embargo, he de reconocer que cuando uno tiene la oportunidad de vivir algo como lo que viví ayer, un concierto en el que solo importa la música, se da cuenta de por qué nos gusta el rock and roll. De por qué después de tanto tiempo escuchando canciones, comprando discos, siguiendo a las bandas, uno no se cansa, ni pierde la ilusión, ni la emoción. Son esos momentos en los que se para el tiempo, uno se funde con la música, por momentos deja de existir y se entrega a la pasión. En MOTHER SUPERIOR no hay nada postizo, no hay pose, todo es auténtico. Guitarra, bajo y batería. Nada más y nada menos. Tres magníficos músicos (lo de ayer, aparte de un concierto, fue una lección musical) entregados, vibrando, dándolo todo en una minúscula sala perdida en el sur de España. Sin merchandising, sin camisetas ni pegatinas. Sin 3.000 toallas en el camerino, sin escoltas ni guardias de seguridad, sin cláusulas. Dudo que lo hagan por dinero, porque además tampoco me imagino que fuera muy rentable. Lo suyo es amor por la música, por tocar en directo, por viajar de ciudad en ciudad haciendo lo que más le gusta y mejor saben hacer. Amor contagioso, revitalizante. Uno sigue creyendo que el rock sigue vivo en las nuevas generaciones gracias a tipos reales como ellos, que tocan desde y hacia el corazón. Que comparten su pasión por lo que les gusta, que están al margen de modas, caretas o medios de comunicación. Fin del inciso.

Se acerca el momento, estoy nervioso. ¡Estoy en primera fila! ¡A un metro de donde estarán, quizá menos! Aparecen en escena, gran ovación. El gran Jim Wilson presenta a la banda y la sala, que al final se ha llenado (tampoco era difícil) empieza a vibrar. Sigo con mis compinches jerezanos, dejo que la chica se ponga delante, que es bajita. Sin dar un respiro, suena “Strange Change” de esa maravilla de disco que es “Sin”. Qué sonido más apabullante, qué energía, que compenetración. Esto es grande, muy grande. Y no parará hasta el final.

Se les nota felices, se ve que disfrutan, y que son amigos. Empiezan a sonar maravillas de sus tres últimos discos “Sin”, “13 violets” y “Moanin´”, sin descanso, como “Pretty in the morning”, “Head Hanging Low”, “This song reminds me of you”, la beatleiana “Get that girl”, “Metldown”, la vacilona “Jaded little princess” donde intercalan un trozo de “Get it on” de T Rex., “Kicked around”, “Fuel the fire” “13 violets”...

Una mirada entre Jim y Marcus sirve para alargar los temas y marcarse improvisaciones de lo más interesantes. Dejan fluir lo que llevan dentro. En un momento determinado Jim ve a un fan con una camiseta de Hendrix y decide que van a tocar “Manic depression”. Casi nada.



























¿Cómo definir a esta banda? Se habla de Cream, de Hendrix, de Free, Stones, de Beatles y de música soul. Porque a veces suenan a Motown (véase “Everything is allright” que ayer no tocaron porque no había espacio para vientos, claro). Ellos se autodenominan una banda de “heavy soul” y no van mal encaminados, pues son una suma de rock cañero y feeling soul. Son herederos de parte de la mejor historia del rock and roll. Lo que más me gusta de ellos es su creatividad, como son capaces de pasar de riffs abrasivos a partes melódicas, como las canciones parece que se van construyéndo poco a poco, de manera imprevisible. Esos giros de 180 grados, esos maravillosos solos de guitarra, ese bajo aliado con la batería. Jim Wilson es un tipo carismático, tiene al público en el bolsillo. Con camisa roja y gorra de cuero, dejó el alma en cada nota, cantó poseído y se compenetró a la perfección con Marcus Blake, cuyo bajo parecía una extensión de su brazo.

¿Y qué decir del batería? Ese tipo está loco, y toca como un poseso. Se le veía feliz dale que te pego. Con camisa de tirantas, cigarro y las baquetas echando humo.

Mi posición era inmejorable. De hecho, a veces Jim movía su guitarra hacia delante y ¡yo tenía que echar mi cabeza hacia atrás! Sudor, riffs incendiarios, blues, soul, rock and roll, jams, buenas vibraciones... Mis compinches jerezanos se hartaron de hacer fotos, que me mandarán por internet. Pude conocer además a Jony, de la lista del Popu, al que le había prometido que iría con camiseta de Sexy Rod. Por eso me reconoció.
Gran tipo.



























Una vez que terminó la Mother Superior Experience, los fans se acercaron a ellos para hacerse fotos, charlar con ellos y pedirles autógrafos. No soy muy amigo de las fotos, y de todas maneras, estaba demasiado afectado para nada más. El concierto había sido un diez, tal vez uno de los mejores conciertos de mi vida. Una banda excepcional como si tocara en el salón de tu casa. Impresionante, increíble, me quedé sin palabras.



























Agotado, subí al escenario como muchos fans, pero al contrario que ellos, no quería hacerme fotos ni pedirles su firma. Subí a darles las gracias, uno a uno, por la maravillosa noche de rock and roll que nos habían brindado. Marcus me dijo que se acordaba de haberme saludado antes, que tipo más entrañable. A Jim prácticamente le di un abrazo, felicitándole por una noche genial, y sobre todo por hacer lo que hacen. Matt Tecu, igual de accesible, pero con su mirada de psicópata, también me mostró su mejor sonrisa.



Qué tipos más grandes. Qué maravillosa noche. No quise quedarme mucho más, no quería molestarles, más fans les increpaban. Quería quedarme con la magia del momento. Les dije adiós a los jerezanos y salí a la oscuridad de la noche.

Todavía tenía mucho que andar y en mi camino me encontré con un par de vagabundos que me saludaron y me mostraron sus respetos a Angus Young. Pero en mi mente, y en mi corazón, sólo tenía cabida el recuerdo de una experiencia inolvidable, de esas que hacen que todo cobre sentido. No importa que pases malos momentos. Que la vida te ponga zancadillas, o que las cosas no salgan siempre como esperas o deseas. Son momentos como los de anoche los que te siguen dando fuerza para seguir luchando, porque la vida sigue mereciendo la pena.

Feliz. Así fui como me sentí anoche.

BRET EASTON ELLIS






Aprovechando la reciente publicación de la última novela de Bret Easton Ellis, "Lunar Park", he decido estrenarme en el blog con un pequeño artículo que tenía guardado y que trata sobre la obra de este gran escritor, así como sus diferentes adaptaciones cinematográficas, si bien debido a su extensión tan sólo me limitaré a poner lo relativo a sus dos primeras novelas, y en entradas posteriores iré publicando el resto.






Bret Easton Ellis, el escritor al que te encanta odiar. Así ha sido introducido en numerosas ocasiones este norteamericano, autor de obras controvertidas y polémicas como pocas. ¿Acaso conocéis algún otro que haya sido amenazado de muerte por asociaciones feministas al mismo tiempo que su editorial rechazaba publicar uno de sus libros, renunciando por ello a la devolución de 300.000 $ que ya habían sido adelantados, con tal de que no se la relacionara con la novela en cuestión?. Sí, un tipo duro sin duda. O quizás no. Lo cierto es que poco sabemos de este gran hombre a través de su obra, pues es difícil escrutar los sentimientos de una persona cuando lo que transmite desde sus letras es la más absoluta frialdad espiritual, repletas de personajes vacios, corruptos moralmente, crueles y superficiales, cuando no psicópatas y asesinos. Desde aquí queremos rendirle un homenaje comentando su obra y las adaptaciones cinematográficas que se han hecho de ella.



"Less than zero" ("Menos que cero")

Su título ya nos da a entender que no nos vamos a encontrar con una novela cómica , y está inspirado en una canción del pelmazo de Elvis Costello. Fue escrita cuando Bret Easton Ellis tenía tan sólo 20 años y supuso un shock por aquel entonces, hasta el punto de que fue comparada con obras de la talla de "El guardián entre el centeno" entre otras, por la influencia generacional que alcanzó. En ella nos introducimos en el particular mundo de Clay, un adolescente rodeado de personas semejantes a él en todos los aspectos, y que constituye el arquetipo de personaje que será una constante en las novelas del escritor. Así pues, Clay vive rodeado de fastuosos coches, chicas guapas con muy poco cerebro y menos inquietudes, cuya principal meta consiste en ponerse hasta las cejas de coca y tirarse al chico de moda, aunque en ciertos momentos, el escritor nos permite entrever lo miserables que son los habitantes del mundo "elliniano": pseudo-punks pijos (semejantes engendros sólo eran posibles en Los Angeles de aquellos años, si bien son una constante en las principales ciudades españolas de hoy), productores cinematográficos sin escrúpulos, el sub-mundo del porno, seres vacios en general, etc.





Narrada en primera persona, como si se tratase de un diario en tiempo real (y este será el estilo utilizado por Ellis en todas sus novelas) la trama no gira en torno a un argumento en concreto, sino que nos describe con una minuciosidad quirúrgica personajes y situaciones, así como los acontecimientos que le suceden a Clay, pero sin emitir un sólo juicio de valor, sin aportar pensamientos positivos (tan sólo emociones, como el miedo y la angustia) u opiniones que nos permitan saber que pasa por su mente...incluso la relación que mantiene con Blair, una de las adolescentes del relato, es fría y distante, sin atreverse a implicarse emocionalmente ni permitir que las cosas vayan demasiado lejos.





En definitiva, con esta obra Ellis nos abre las puertas de su particular universo, pues hay que tener en cuenta que lo narrado se basa en buena parte en las propias expericencias personales del escritor algunos años atrás. No hay, por tanto, argumento que valga ni final concreto, sino una sucesión de situaciones y personajes que interactúan entre sí a los que vamos "conociendo" a medida que avanzamos, por lo que el final del relato no aporta ninguna conclusión, nos deja con una extraña sensación de vacio y tristeza, pero al mismo tiempo gozo. Sí, digo gozo por que la maestría con la que están descritas las clases dirigentes angelinas es inigualable (de acuerdo, Bukowski también sabía definirlas genialmente, pero desde otra óptica), su escala de valores, donde el dinero, la apariencia física y la posición social ocupan las más altas cotas; sus miserias, donde la familia como insitución aparece rota y disgregada y las personas son incapaces de expresar sus sentimientos y de comunicarse; sus adicciones, donde la cocaina y los ansiolíticos se consumen a raudales...acompañados siempre de buenas dosis de alcohol; todos estos elementos dan forma a la obra y nos acompañan a lo largo de ella.




En cuanto a la adaptación cinematográfica, al margen de su espectacular banda sonora la cual recomendamos ardientemente desde aquí, poco podemos decir salvo que es, cuando menos, desafortunada y que pasó sin pena ni gloria por las salas de cine (de USA, aquí se estrenó directamente en vídeo).











"The rules of Attraction" (Las leyes de la atracción)


Su segunda novela es considerada por muchos, aunque no para el que suscribe estas líneas, como la mejor de todas. En esta ocasión, el Sr. Ellis nos introduce en la vida de Sean Bateman, un joven que acaba de iniciar su etapa universitaria y está basada, como no, en la experiencia del escritor en la Universidad de Bennington.



El autor utiliza el recurso literario de que los personajes se expresen a través de sus anotaciones personales en diarios, por lo que la narración es siempre bajo el prisma de la persona que escribe. Asistimos pues, a una inteligente maraña de individuos cuyas vidas están entrelazadas, formando una cadena de amores no correspondidos a cada cual más dramático. Las drogas siguen apareciendo de manera constante, así como el sexo desprovisto de cualquier tipo de sentimiento afectivo, si bien, en esta novela sí se ahonda más en los sentimientos personales de algunos personajes, y entre sus páginas podemos hallar, por ejemplo, a una suicida devastada por la ignorancia a la que le somete el protagonista, o el impulso homosexual que siente el compañero y amigo de Sean, Paul Denton, por éste. Como curiosidad en este aspecto, cabe destacar el diario de un chico francés escrito rigurosamente en su idioma sin traducción alguna de ayuda.


Es en este relato cuando surgen por primera vez personajes como el mismo Sean Bateman, que posteriormente tendrán fugaces apariciones en las siguientes novelas del autor, pues como algunos lectores habrán adivinado, el protagonista es ni más ni menos que el hermano pequeño de Patrick Bateman, el hedonista psicopata que seguidamente protagonizará su tercera novela: "American Psycho". Igualmente hallamos también a Victor Ward/ Johnson, que en el futuro protagonizaría "Glamourama", pero no adelantemos acontecimientos.


Lo cierto es que el libro tuvo menos éxito que su antecesor, quizás por que el estilo seco y directo de Ellis había perdido su factor sorpresa, y sin embargo su tono es menos lúgubre y vacio que "Menos que cero", por otra parte, considero que refleja perfectamente el ambiente despreocupado y predispuesto a las fiestas desmadradas y noches eternas de la época universitaria, claro que eso depende de donde y en que circunstancias las haya vivido cada uno.




En cuanto a la película, si bien esta novela es la segunda obra de Bret Easton Ellis, supuso la tercera en ser llevada a la gran pantalla en orden cronológico, y en esta ocasión venía precedida de la relativa fortuna de la versión en celuloide de "American Psycho". Dirigida por Roger Avery (ni más ni menos que co-guionista de "Pulp Fiction" y "Reservoir Dogs" entre otras), contaba con actores de cierto renombre como su protagonista, James Van Der Beek, conocido por interpretar a Dawson Leery en la aburridísima y sosa série "Dawson Creek" (Dawson Crece), lo cual no deja de resultar irónico, pues de estar en la piel de un responsable y santurrón chaval, pasó a ser un decadente estudiante interesado en esnifar rayas de cocaína y follar con todo especimen del género femenino que pasara ante sus narices. También podemos hallar a otros actores que en la actualidad han tomado parte de proyectos más o menos de relativo éxito como Jessica Biel o Ian Somerhalder.



En nuestro país pasó prácticamente desapercibida, y aunque el producto no resultaba decepcionante, quedó en tierra de nadie, puesto que ningún adolescente pareció dispuesto a identificarse con seres tan descarnados y aparentemente vacios y, por otra parte, carecía de otros ingredientes para atraer a las masas como ciertas dosis de comedia barata o escenas gratuitas de sexo, más bien se presentaba como una película formal sobre la falta de orientación de la juventud en esta edad concreta tocando muy de lado asuntos como las drogas y las relaciones sentimentales intrascendentes.


Por último, cabe decir que es la novela sobre la que el autor se encuentra más satisfecho de cuantas ha escrito hasta el momento y, una vez más, la banda sonora de la película contiene artistas de cierto renombre que encajan con la temática.

Escritorio de los jóvenes (1)



Mi desktop a las 21:15. Podeis editar la entrada y añadir el vuestro.


Yo siempre con la familia
eerie's desk

miultimodia


Metal Queen

Saludos!
por fin tengo algo de tiempo postear algo por aquí que tenia ganas aunque ya pondré algo mas elaborado mas tarde cuando tenga mas tiempo. Parece que los gustos musicales en este blog son bastante variados lo que esta muy bien la verdad. Espero que os guste esto ya que es algo tremendamente jebi jeje.

La canadiense Lee Aaron , puede que no sea de la mas famosas “Metal Womans”, tuvo un éxito relativo durante los 80 pero en estos tiempos esta bastante olvidada y abandono hace tiempo este tipo de musica dándole ahora a otros estilos como el jazz (¿cosas de la edad?) pero la verdad molaba mas cuando posaba con espadas y vestida a lo Red Sonja.
Ahí va la canción que da nombre a su segundo álbum, el Metal Queen de 1984, si duda su álbum mas conocido en su época más heavy, la mejor época de su carrera sin duda. La verdad es que tampoco llego a sacar grandes discos que hayan transcendido pero este junto con el Call Of The Wind de 1985 y el Lee Aaron del 87 tienen su gracia.
Ahí va esta canción de buen hard rock melódico que gana mucho con la puesta en escena de este video aunque pese a tener un estribillo pegadizo es una canción bastante normalilla. Todo lo que se puede esperar del heavy de los 80s esta en este video, jeje no le falta de nada. Merece la pena echarle un vistazo.



Salud!

Charles Bukowski

Diario De Un Bebedor Empedernido

(Para mi primera aportación a este blog he recurrido a un artículo que me publicaron hace unos meses en la revista Biker Zone. Espero que JC, el director, no se mosquee por ello; y que vosotros disculpéis mi pereza.)


El poeta del arroyo. El último escritor maldito de América. La voz de los desesperados. El último superviviente de la Meat School.¿Quién no ha oido hablar de Charles Bukowski? A pesar de ser uno de los poetas modernos más leídos en todo el mundo, su biografía sigue estando, a ojos del lector menos avezado, salpicada de inexactitudes, leyendas negras y fantasmas. Su misoginia, su carácter difícil, sus años de vagabundeo, ... lastres con los que ha cargado desde que él mismo vendiera esa imagen -en ocasiones no del todo errónea- de sí mismo. Su prosa sucia, de alcantarilla, rezuma sudor rancio, alcohol de garrafón y perfume barato de mujer; pero también sinceridad, lucidez, desesperación y un humor que es puro vitriolo.

En palabras de Mike Rourke, otro personaje rodeado de idéntico halo de marginalidad, 'Bukowski parece un tío muy auténtico. Es un tío que se ha alejado voluntariamente de todo aquéllo que no tiene razón de ser. No es una persona fácil de amar. No le interesa formar parte de la raza humana'. Rourke lo sabe mejor que nadie. A fin de cuentas llevó a la pantalla uno de los tramos más oscuros de la vida del escritor; una labor para la que cualquier estrellita de tres al cuarto no hubiese dado la talla ni en cien vidas. Pero, ¿en qué reside la autenticidad de Bukowski? Valerse de una prosa directa, cruda y ruda no es suficiente para alcanza ese estatus. La personalidad del escritor se nos revela en toda su dimensión desde el instante que baja del pedestal que normalmente ocupan los literatos para hablarle al lector a la cara, de tú a tú, de los problemas, las miserias y las ilusiones de la clase trabajadora; del amor, del dinero, del trabajo y de su carencia. Al filo de la soledad, el desahucio, la enfermedad y la muerte vivió Charles Bukowski. Con el miedo y la certeza de vivir a medias. Con la ilusión de alcanzar la plenitud. Como cualquiera de nosotros, en definitiva.

Aquellos Maravillosos Años

Heinrich Karl Bukowski nació en Andernach, una pequeña localidad alemana al norte de Frankfurt el 16 de agosto de 1920, en un edificio que, a modo premonitorio, se convertiría en el prostíbulo del pueblo. La crisis económica que asoló el país tres años después obligó a la familia a emigrar a Estados Unidos, concretamente a California, de donde era autóctono el cabeza de familia, Henry. Una vez afincados en Los Angeles, sus progenitores deciden americanizar sus nombres, convirtiéndose, madre e hijo respectivamente, en Kate y Henry Charles Jr, a pesar de que el pequeño sería apodado desde entonces Hank. Su infancia no discurrió feliz.

Su padre era un hombre violento y cruel, y cualquier menudencia por parte del infante era motivo suficiente para propinarle una paliza. A su carácter agresivo había que sumar sus ínfulas de superioridad respecto a sus vecinos. Nadie estaba al nivel de su familia, por lo que cualquier contacto con ellos era indigno. El hecho de verse relegado a un empleo de lechero no hacía más que empeorar las cosas, resentido como estaba. Era tal su mezquindad que, en plena Depresión, y sufriendo los estragos del desempleo, salía todos los días de casa a las ocho de la mañana para que el vecindario no sospechase que se encontraba en paro. De su madre tampoco recibió mucho cariño. La señora contemplaba impertérrita los abusos de su marido sin siquiera parpadear; y cuando el pequeño pedía clemencia, incluso le acallaba alegando que su padre sabía muy bien lo que hacía. Un panorama familiar de lo más idílico que acabaría por forjar una relación de odio y desprecio que duraría hasta el final de sus días.

Así, en diciembre de 1956, a la muerte de Kate tras un cáncer fatal, Henry Bukowski ni siquiera se tomó la molestia de informar a su hijo. El vástago se tomaría la revancha dos años después, cuando le llegase el turno al anciano, celebrando en casa del difunto una orgía de varios días en su memoria. El círculo se había cerrado. Pero si la infancia de Charles Bukowski no fue un camino de rosas, su adolescencia se convirtió en la antesala del infierno. A los trece años su rostro, pecho y espalda se cubrieron de forúnculos. El acné que padecía era tan agresivo que sus padres se avergonzaban de su aspecto, esforzándose por mantenerle alejado de la vista de los vecinos. La cura a la que fue sometido incluía el uso de una aguja eléctrica para perforarle los granos; cura que, sin embargo, le dejó la zona afectada hinchada y surcada de cicatrices para el resto de su vida. El convencimiento de su monstruosidad, el desprecio de sus congéneres, la brutalidad del tratamiento... tempranas experiencias con el dolor que acabarían por dotarle de una estoicidad a prueba de bombas. Su entereza llegó a tal extremo que su padre, resignado ante su pasividad, cejó en su empeño de infligirle castigo físico.

Indemne frente a la adversidad, el Bukowski adulto rara vez perdía los estribos -excepto cuando se encontraba ebrio-, convencido de que la gente acabaría por decepcionarle o hacerle daño. En septiembre de 1937 su padre, en un alarde de presunción, le matricula en una de las escuelas privadas de elite de la ciudad, donde Bukowski se encontraba, ya no sólo incómodo, sino como de otro planeta. Su aislamiento era total. La belleza, el dinero y las fiestas eran territorio vetado para nuestro protagonista, quien en los dos años que pasó allí no labró ni una sola amistad. Más bien al contrario, cuando sus compañeros se dirigían a él era precisamente para mofarse de su aspecto y su inseguridad. Ésta era de tal magnitud que, a fin de evitar que sus compañeros vieran sus forúnculos, se borró de la clase de gimnasia, prefiriendo desfilar en el Cuerpo de Instrucción de los Oficiales de la Reserva, con un uniforme que le tapaba las zonas afectadas.

Malas Influencias

Harto de los estudios, su vida da un giro completo cuando un libro se cruza en su camino. Hasta el momento, su afición a la lectura le había llevado a empaparse de Hemingway, John Dos Passos y los grandes nombres de la Rusia zarista, pero cuando se topa con 'Pregúntale Al Polvo' de John Fante su identificación con el artista resulta arrebatadora. Fante, un italoamericano que recurría a su alter ego Arturo Bandini para narrar sus peripecias cotidianas como aspirante a literato, es el acicate que le impulsa a convertirse en escritor. El primer paso fue instalarse en un decrépito apartamento del barrio angelino Bunker Hill -donde vive Bandini en la novela-, y a partir de ahí escribir relatos cortos aprovechando los ratos libres que le permiten sus intermitentes empleos en fábricas y almacenes.

Pero no es suficiente. Hambriento de nuevas experiencias, un día de 1941 hace las maletas y emprende un viaje en autobús a través de los Estados Unidos, iniciando la etapa conocida como de 'los años perdidos' o 'década de borrachera'. Su rutina se basa en pernoctar en pensiones de mala muerte, emplearse en trabajos poco cualificados, beber como un cosaco y escribir de forma desaforada; propiciando la entrada del fantasma de la soledad en su mundo, y con él, el primer intento serio de suicidio. Las bases del mito que rodea su figura están asentadas.Ya en tiempos del instituto, metido de lleno en la bebida, Bukowski se había creado un personaje en el que escudarse; antisocial y provocador, no dudaba en llevar su caracterización hasta las últimas consecuencias (su travesura preferida consistía en escandalizar al profesorado con encendidas defensas a Adolf Hitler). Pero el tiempo ha demostrado que el mito no era auténtico al cien por cien. Así, por ejemplo, existen fotografias fechadas en 1947 que contradicen en parte lo que él mismo se encargó de hacer creer, con imágenes que lo muestran trajeado y encorbatado, y no como el haragán de los barrios bajos que detallaba en sus escritos. Lo cierto es que no existen indicios fehacientes que demuestren que nuestro hombre viviese como un vagabundo. Bukowski siempre puso mucho celo en el dinero, lo que unido a su pánico a dormir en la calle, hacen poco probable tal posibilidad.

Esto no lo convierte en un farsante. Nadie duda que Woody Allen no es el personaje neurótico que retrata en sus filmes, y no por ello se le considera un impostor. Bukowski adornaba sus experiencias con florituras dramáticas para dotarlas de un tono aun más descarnado si cabe, asegurando que todo lo que se recoge en su obra es real en un noventa y cinco por ciento.

De Guerra, Amores Y El Servicio De Correos

Lo que sí fue real en todo su alcance fue el progresivo avance de la Segunda Guerra Mundial, obligando a todos los varones mayores de edad a reclutarse. Bukowski, que de estos menesteres no quería saber nada, se puso en contacto con la Junta de Reclutamiento antes de ser llamado a filas, declarando que no tenía intención de alistarse debido a su filosofía personal. La respuesta de la Junta fue tajante, si se negaba iría directo a prisión. Le quedaban pocas opciones, así que prefirió no tentar la suerte. Pero la fortuna se puso de su parte una vez se presentó a las Autoridades. Se marcó la casilla 'no apto por motivos fisicos, mentales o morales' de su formulario, eximiéndole temporalmente. Aun así, la Junta le obligó a presentarse regularmente en el futuro, y a informar de cualquier cambio de domicilio. Tan sencillo como eso; sólo que Bukowski no se regía por estas cuestiones.

En 1944, estando instalado en Filadelfia, Buk se trasladó de pensión sin pasar el comunicado. Como si de una película de espías se tratase, los agentes del FBI lo localizaron rápidamente, conduciéndole detenido a un centro de prisión preventiva, donde permaneció catorce días hasta que un médico militar lo puso en libertad. No sería la primera vez que nuestro hombre pisase un calabozo. En 1947, próximo a la traintena, Bukowski conoce -en un bar, como no podía ser de otra forma- a Jane Cooney Baker, una mujer diez años mayor que él, que se convertiría en su primer gran amor. Por entonces Buk sólo había mantenido una única experiencia sexual -y había sido con una prostituta, tres años atrás-, así que el hecho de que una mujer se mostrase interesada por él sin mediar dinero, fue algo que le tocó muy de lleno. Sin embargo, la relación fue cualquier cosa menos idílica. Sus problemas con el alcohol, los celos y la violencia desembocaban en fuertes discusiones, que, a la larga, sólo le sirvieron para redefinir su concepción de las mujeres, considerándolas, a partir de entonces, de "vulgares putas".

Si sus problemas amorosos no fuesen suficientes, el trabajo tampoco se lo ponía fácil. En 1950 dio inicio su relación con el Servicio de Correos de los Estados Unidos, un idilio que se prolongaría durante veinte años de forma más o menos intermitente. Su labor como auxiliar de tráfico prefería llevarla a cabo en el turno de noche, ya que así podía acudir por las mañanas al hipódromo de Hollywood Park. Le apasionaba apostar, y confiaba en convertirse algún día en jugador profesional. La cuestión era dejar de trabajar para siempre. Pero la suerte no siempre estaba de su lado. En la primavera de 1955 los excesos etílicos le pasan factura con una grave hemorragia interna que le coloca al borde la muerte. Leyenda o no, se dice que fue su padre quien, indirectamente, le salvó la vida. Resulta que los Bukowski compartían un tipo de sangre poco común, y fue gracias a la reciente donación que su padre había hecho en el hospital Los Angeles County que pudo realizarse la transfusión. A los días de darle el alta, y bajo la recomendación de no volver a acercarse a una botella nunca más, Charles optó por permanecer en casa de forma indefinida. Su estado físico no era el idóneo para volver al trabajo, pero eso Jane no lo entendía. Sin empleo no había ingresos, y sin éstos no había alcohol. La ecuación hacía aguas, así que lo mejor era poner tierra de por medio. Jane le abandonó, y Buk cayó más bajo que nunca. Se había quedado sin nada. Lo único que podía mantenerle a flote era la escritura, pero en aquel momento había perdido el pulso por completo. Mientras duró su relación con Jane había abandonado el oficio, así que cuando reemprendió la actividad comprobó que sus nuevos poemas carecían de la fuerza de antaño. La situación se tornó desesperada. Las revistas literarias rechazaban su trabajo, él no levantaba cabeza... La sombra del suicidio volvió a revolotear en su sórdido apartamento.

Una Segunda Oportunidad

Barbara Frye se llamó su siguiente golpe de suerte. Barbara, que editaba una revista literaria, se ofreció a publicarle todo lo que le enviase. La chica sentía auténtica devoción por la obra de nuestro hombre, pero a medida que la relación epistolar se prolongaba, la atracción se convirtió en algo más personal. En una de las cartas, Barbara confesaba su defecto físico (le faltaban dos vértebras del cuello, por lo que no podía girar la cabeza sin que el cuerpo la acompañase) y su miedo a convertirse en una solterona. ¿Cual fue la respuesta de Bukowski? Proponerle matrimonio. Cierto que aquella noche Buk estaba borracho como una cuba, pero hay que tener en consideración que la soledad y la falta de atención estaban haciendo mella por entonces en el escritor. La señorita Frye no tomó sus palabras a la ligera. Al cabo de unas semanas abandonó su Texas natal y se personó en Los Angeles en busca de su amado.

El encuentro no pudo ser más decepcionante para Buk. Barbara era menos que agraciada, pero era joven (tenía 23 años) y, qué demonios, también su mayor admiradora. La boda tuvo lugar el 29 de septiembre de 1955, y no pasó mucho tiempo hasta que su esposa intentó encauzarle la vida. Está claro que Buk no pertenecía al mundo de los emprendedores ni los serviles, y que no estaba dispuesto a abandonar sus vicios. El divorcio llegó en marzo de 1958, y tras él, vuelta al entorno que le inspiraba, el de los sórdidos apartamentos, con muebles rotos, grietas en la pared, y feo papel pintado. A fuerza de escribir en los siguientes años, su escritura alcanzó una considerable madurez, lo que hacía más fácil la publicación de sus trabajos. Aunque el empujón más importante que recibió por entonces vino dado en 1961 por un matrimonio afincado en Nueva Orleans, Jon y Louise 'Gypsy Lou' Webb, quienes regentaban una editorial y editaban una revista, 'The Outsider'. Los Webb estaban muy impresionados con la obra de Buk, por lo que le publicaron un volumen de antología poética con la que logró muchos elogios. A pesar de todo este reconomiento Buk seguía sin ingresar ni un dólar por su trabajo creativo, situación que no ayudaba mucho a la hora de tirar adelante una familia. El escritor vivía desde finales de los 50 con Frances Smith, una poetisa divorciada con la que tuvo una niña, Marina Louise. A pesar de que Bukowski siempre dejó claro que formar una familia no entraba en su esquema vital, el nacimiento de la pequeña le hizo ceder terreno, proponiéndole matrimonio a su compañera. Frances no aceptó, y al poco tiempo cada uno siguió su camino por separado, pero sin perder el contacto del todo; Buk quería a su hija, y siempre se mostró como un buen padre, participando en su educación y sin fallar nunca en la pensión de manutención.

Paralelamente, Bukowski empezó a escribir una columna -'Escritos de un viejo indecente'- en un periódico de carácter radical, relatando toda suerte de episodios semiautobiográficos de marcado contenido obsceno y sórdido. El interés generado convirtió de inmediato al poeta en una figura de culto en la ciudad, lo que, a la larga, acabaría por causarle un molesto problema en su entorno laboral. Así, en enero de 1968, un compañero de nuestro cartero metido a columnista puso al corriente a las altas esferas del Servicio de Correos de las aficiones de su empleado, y de la existencia de una hija fuera de matrimonio. Un mes más tarde, los supervisores le convocan para interrogarle acerca de cual es su posicionamiento respecto a todo aquel material subversivo (en sus textos, además de cantidades ingentes de sexo explícito, siempre había espacio para alusiones a Hitler, el Partido Comunista o el movimiento Black Power). Bukowski se defendió alegando que todo era una 'combinación de ficción y realidad, para que los relatos resultaran más atractivos', pero los supervisores no quedaron convencidos, instando a que el FBI llevara a cabo una investigación en toda regla. A fin de cuentas, Bukowski era funcionario del Gobierno, y su comportamiento no podía ser tolerado. La investigación se desarrolló con rigurosidad durante un par de meses, interrogando a personas de su entorno familiar, académico, laboral y cotidiano. Pero cuando parecía que las sospechas se habían disipado, descubrieron su episodio carcelario de 1944. Bukowski no había declarado aquel incidente cuando se presentó para el empleo de Correos, lo que suponía motivo más que suficiente para echarlo a la calle. Este asunto, unido al hecho de que los editores le apremiaban cada vez más con las fechas de entrega, hacían que Bukowski se ausentase más que nunca de sus obligaciones laborales. Nunca se había comportado como un trabajador ejemplar, pero lo de entonces rayaba en lo insostenible. En otoño de 1969 los responsables del Servicio de Correos, hartos de su absentismo injustificado, le notifican su intención de despedirle.

La Tabla De Salvación

John Martin era un joven ejecutivo cuando un día de 1966 se presentó ante Bukowski para halagar su obra y ofrecerse como editor. El escritor no se lo pensó, alumbrando así el nacimiento de Black Sparrow Press, una de las editoriales pequeñas más prestigiosas de America. Cuatro años más tarde, y con la carta de despido en la mano, Bukowski necesitaba ayuda. Y acudió a Martin con un trato: un sueldo de cien dólares al mes a cambio de escribir en exclusiva para su editorial. Martin aceptó, convirtiéndose de forma automática en su mecenas. A las pocas semanas de cerrar el trato, Bukowski ya tenía una novela lista para ser publicada, su ópera prima 'Cartero'. La alegría inicial ante ese cambio de vida pronto fue sustituida por las dudas y la depresion. Libre de obligaciones laborales, el escritor se obsesionó con la idea de que no conseguiría mantenerse a flote con la escritura, llegando a plantearse -por tercera vez- el suicidio. Para salir de aquel bache se puso a escribir com más empeño que nunca.

A sus poemas y su poémica columna se sumaron artículos en la revista porno Hustler y recitales de poesía. Como conferenciante era todo un show-man. Solía aparecer borracho, y durante la charla contaba chistes, insultaba al publico y hacía el payaso, convirtiéndose en uno de los nombres más solicitados en facultades y talleres de literatura. A pesar de que el grueso de sus lectores eran hombres, también había mujeres que se sentían cautivadas por su obra y su figura. En 1970 Bukowski inició una relación sentimental con Linda King, una escultora 19 años más joven que él, que se prolongaría durante cinco turbulentos años. ¿Porqué turbulentos? Su condición de autor famoso le convertieron de la noche a la mañana en un potente imán de 'mujeres atraidas por la fama', una situación que, dados los largos años de sequía sexual por los que había pasado, no estaba dispuesto a desaprovechar. Las contínuas infidelidades de nuestro hombre molestaban sobremanera a Linda, desembocando en discusiones realmente violentas; como aquélla que acabó con Buk propinándole un puñetazo a Lisa que le rompió la nariz; o aquella otra en la que Lisa atropelló a su amante con el coche. Sin ánimo de actuar como abogado del Diablo, a pesar de toda la agresividad y grosería de las que hacía gala, y tal como reconocen algunas de sus ex-amantes, Bukowski era un hombre muy sensible y tranquilo, siempre abierto al amor, que se entregaba en sus relaciones con un entusiasmo adolescente. Era capaz incluso de escribir varias cartas de amor al día, y en las ocasiones en que la relación llegaba a su final no podía evitar llorar desconsoladamente.

European Tour

A partir de la segunda mitad de los 70 el cobro en concepto de derechos de autor empezó a sanear la economía del escritor. Puesto que nadie es profeta en su tierra, los beneficios no procedían de Estados Unidos, sino, en su mayoría, de Europa, concretamente de Alemania, Francia e Italia. La diferencia en el volumen de ventas entre un continente y otro eran importantes: mientras en EEUU las tiradas no superaban los cuatro mil ejemplares, sólo en el país germano las ediciones se contaban por decenas de miles (el caso más espectacular es el de su antología 'Blue Book', que casi alcanzó las cien mil copias). Por aquel entonces Bukowski conoció a la que sería su siguiente compañera, Linda Lee Beighle, la joven propietaria de un restaurante a la que separaban 23 años de edad. A pesar de las peleas, ella cuidaba mucho de él, intentando hacerle entrar en razón para que abandonase sus malos hábitos. Tanto amor había en su relación que acabarían contrayendo matrimonio unos cuantos años después, en 1985. Con Linda marchó Bukowski a Alemania en 1978, con objeto de ofrecer sus primeros recitales en suelo europeo. Durante su estancia, aprovecharon para visitar Andernach, la localidad que lo vio nacer, donde tuvo un emotivo encuentro con su tio Heinrich Fett.

A continuación, emprendieron ruta hacia Francia, donde le aguardaba una muy especial aparición pública en 'Apostrophes', un espacio televisivo dedicado a la literatura y las artes emitido en directo. Su participación no pudo ser más bochornosa. Completamente ebrio, Bukowski le faltó el respeto al presentador y al resto de contertulianos, siendo expulsado del plató, no sin antes amenazar a unos guardias jurados con una navaja de bolsillo. El revuelo fue considerable, los periódicos del días después se hicieron eco en sus portadas, y su popularidad creció como la espuma. No hay mal que por bien no venga, que dicen. A su vuelta a Los Angeles, la feliz pareja abandonó su apartamento en Hollywood Este para trasladarse a un bungalow situado en el puerto de San Pedro, una zona residencial de alto standing. Su asesor fiscal le animaba a gastarse el dinero si no quería ver como el Gobierno lo taladraba a impuestos, por lo que, al poco tiempo, instaló una piscina en el jardín trasero de su propiedad y se compró un BMW de dieciseis mil pavos. Bukowski estaba satisfecho con su éxito y así lo hacía saber, tanto a través de sus adquisiciones como con sus poemas. Él, que siempre se había mostrado reacio a vivir una vida acomodaticia, acabó sus días caminando por esa senda. Eso sí, en su caso tuvo que esperar a los sesenta años para hacerlo. Sin embargo, sus dudas persistían, cuestionándose si todo aquello no acabaría por destruirle. Sus escritos describían el giro que había dado su vida en el aspecto material y laboral, pero dejaba claro cuales seguían siendo los principios y valores que seguían rigiendo su comportamiento.

Imitación A La Vida

Cuando su nombre empezó a darse a conocer a finales de los 70 la industria cinematográfica empezó a interesarse por su figura, rodándose tres películas en la década siguiente. Ni 'Ordinaria Locura' ni 'Love Is A Dog From Hell' contaron con el beneplácito del escritor, pero para la siguiente, 'Barfly' (1987), Bukowski se implicó escribiendo el guión -más que nada porque su director, Barbet Schroeder, le estuvo insistiendo durante meses-. El proyecto pasó años congelado; incluso se barajó a Dennis Hopper como director y a Sean Penn como protagonista (el actor estaba tan entusiasmado de poder encarnar a uno de sus ídolos que estaba dispuesto a trabajar de forma gratuita), pero el compromiso que tenía Bukowski con Schroeder inclinó la balanza en favor de este último. A pesar de contar con un director de prestigio y de estrellas en el reparto como Faye Dunaway y Rourke, la peli no fue ningún éxito, ni de taquilla ni crítica, pero sirvió para mostrar al gran público una parte de la vida del escritor. Pero la experiencia hollywoodiense también le valió a Bukowski para escribir su siguiente novela, 'Hollywood' -en la que relataba, a su manera, su trip cinematografico-, y para ampliar su círculo de amistades. De los actores que conoció cabe citar a Harry Dean Stanton, Elliot Gould, James Woods y Dennis Hopper, todo un plantel de outsiders de la Meca del Cine que casaban a la perfección con su forma de encarar la labor artística. Pero con quien mejor conectó fue con Sean Penn -casado por entonces con Madonna-, con quien solía ir a cenar en parejas. Buk llegó a dedicarle al actor/director su libro 'In The Shadow Of The Rose' (1991), y tras su muerte, Penn le homenajeó a título póstumo con su film 'Cruzando la oscuridad' (1996).

The Last Waltz

A pesar del agitado ritmo de vida que llevó desde muy joven, Bukowski llegó bastante entero a la vejez. Casi siguiendo los pasos de otro escritor, Boris Vian (que falleció mientras visionaba la adaptación cinematográfica de una de sus novelas), nuestro hombre inicia una larga y dolorosa relación con la enfermedad, contrayendo tuberculosis tras el estreno de 'Barfly'. Una vez superada, y tras sufrir una serie de afecciones -la más importante, una catarata ocular-, le diagnostican leucemia. La gravedad de la enfermedad trastoca por completo sus costumbres, abandonando bebida y las carreras de caballos, e invirtiendo largas horas descandando en el jardín, rodeado de sus gatos. Las sesiones de quimioterapia poco a poco hicieron remitir el mal, permitiéndole volver a su hogar. No del todo recuperado, aprovecha su estancia para escribir su última novela, 'Pulp', y para seguir pariendo poemas a diario. Pero el tratamiento había sido demasiado para su ya endeble constitución, minando su salud de tal forma que en los primeros días de marzo de 1994 una neumonía lo ingresa de nuevo en el hospital San Pedro Peninsula. A los 73 años Bukowski fallecía el 9 de marzo de 1994, siendo enterrado cinco días después en el Green Hills Memorial Park, Rancho Palos Verdes, Los Angeles.Tras su paso por este mundo Bukowski legaba más de cuarenta libros de poesía y prosa con los que disfrutar leyendo. En tus manos lo dejo.
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Ryan Roxie pide excedencia

"After much thought and deliberation, guitarist Ryan Roxie has decided to forgo his six-string gunslinger duties for Alice Cooper to concentrate on becoming a Shoe Cobbler.....namely, Swedish Clogs. Although Mr. Roxie has no interest in shoes, his fascination with wood is unparalled...... But seriously, Roxie is taking time to be with his family and would really like to be able to play for the Godfather of Shock Rock again in the future. The Alice Cooper Rock Show will remain to be one of the most fun and entertaining shows out there mainly for one reason: ALICE COOPER! Roxie is just happy that he's had the opportunity to play for the Man in Black (black eye make-up that is) on and off for the past 10 years. He'd also like to wish Alice, the Band, and the die-hard fans good golf, great poker, and the best rock n roll tour imaginable in 2006......." - J.J. King-press secretary for Mr. Roxie

Resumiendo, según nos cuentan, Ryan Roxie se toma un descanso indefinido de su puesto de guitarra en la banda de Alice Cooper para estar más tiempo con su familia. Y el candidato que más suena para reemplazarle es... Keri Kelli!

Ryan Roxie Keri Kelli

RockQuizz del Loco Mundo:

1) ¿En cuántas bandas ha militado ya Keri Kelli?

2) ¿En cuántas bandas ha militado ya Keri Kelli, con o sustituyendo a Ryan Roxie?

3) ¿Siempre usan el mismo modelo de guitarra? (fijarse en las fotos...)

4) (para que no se diga que todo me lo tomo en serio...) ¿Cuál está más bueno?

jueves, marzo 23, 2006

June Carter Cash: Wildwood Flower.

Aprovechando el Carter revival recupero un post de uno de los miembros más ilustres de los Kennedy del Country, si no el más ilustre. Aunque se recuerda a June sobre todo por ser la esposa de Johnny Cash y su carrera musical es más discreta (en parte porque ese fue su deseo) tiene discos verdaderamente emocionantes.



When death shall close these eyelids
And this heart shall cease to beat
And they lay me down to rest
In some flowery-bound retreat
Will you miss, miss me, when I'm gone?


Con los Carter la música es siempre un "family affair" . La mitad de las canciones fueron grabadas en la Carter Family Estate, con la participación J.C., los hijos de ambos, sus sobrinos, primos etc. y la producción corrió a cargo de John Carter (sí como el colega de urgencias) Cash.

June murió de repente poco antes de acabar la grabación. Tenía 73 años. No es ningún secreto que no tenía la mejor voz de la familia y en este disco su fragilidad es evidente pero ésto le añade encanto a la grabación. June tenía una alegría y una luminosidad especial... sus cuerdas vocales gastadas contrastan con el sonido limpio y brillante de la instrumentación y los arreglos. Las voces de John y su familia la arropan y la sostienen cariñosamente... el resultado es que todas las canciones poseen una extraña grandeza.

Algunas de las canciones son temas antiguos de la CARTER FAMILY revisitados "Keep on the Sunny Side," "Storms Are On The Ocean," "Cannonball Blues" and "Will You Miss Me When I'm Gone?" WILDWOOD FLOWER era el tema favorito de su madre MOTHER MAYBELLE CARTER (pulsa AQUI para verla interpretandolo junto a sus hijas en el JOHNNY CASH SHOW) (PULSA AQUI para bajarte el disco) y si tienes una guitarra a mano...

WILDWOOD FLOWER
As recorded by The Carter Family
Written by A. P. Carter

CAPO: 2nd Fret/KEY: E/PLAY: D
[D] Oh, I'll twine with my mingles and [A7] waving black [D] hair
With the roses so red and the [A7] lilies so [D] fair
And the myrtle so [D7] bright with the [G] emerald [D] hue
The pale and the leader and [A7] eyes look like [D] blue.

Oh I'll dance, I will sing and my (*laugh) shall be gay
I will charm every heart, in his crown I will sway
When I woke from my dreaming, my idol was clay
All portion of love had all flown away.

Oh he taught me to love him and promised to love
And to cherish me over all others above
How my heart is now wond'ring no mis'ry can tell
He's left me no warning, no words of farewell.

Oh, he taught me to love him and called me his (*flow'r)
That was blooming to cheer him through life's dreary hour
Oh, I long to see him and regret the dark hour
He's gone and neglected this pale wildwood flow'r.

*Note: Mother Maybelle pronounces (laugh/loff) and (flower/flow'r/flour)



(y como siempre decimos: si te gusta el disco compratelo... la versión original viene acompañada por un dvd con las ´recording sessions´)


La música que oyen los jóvenes: The Carter Family (1)



Normalmente las cosas grandes tienen comienzos sencillos.

Una pareja de HILLBILLIES de los Apalaches y su prima protagonizaron una de las revoluciones más rotundas de la música popular.

Aunque claro, lo que a algunos nos parece lo más-más y lo muy-muy a otros les puede parecer tres paletos entonando himnos calvinistas... y lo cierto es que es prácticamente eso: tres paletos de Poor Valley, Poor Valley!! el Valle Pobre (Dios mio, qué tristeza) cantando al final de una jornada de trabajo para divertirse y divertir a los suyos (la tele por cable quedaba todavía muy lejos).

Y, bueno, si a alguien que ha crecido escuchado el American Top Forty y grupos anglo-parlantes de metal pesado le pones la canción del POBRE HUERFANITO lo más normal es que te lance una mirada como de animal acorralado y te diga "tío... qué puta mierda es esto?".

Cualquier rockero en ciernes acaba interesandose antes o después por el blues, o el soul, o incluso llega a hacer escapadas clandestinas al (oh, my gosh!) techno, chill-out, trance y otros néctares auditivos. Sin embargo la música CAMPESTRE suele ser vílmente ignorada.

Como es bueno empezar por el principio me propongo revisitar la biografía y el curriculo de los Carter pero en pequeñas entregas; no creaís que no me he dado cuenta de que los artículos largos no se los lee ni Blas (maldito Blas...)

Comunismo Pop (2)

miércoles, marzo 22, 2006

EL NUEVO SUPERMAN (I) La capa de Superman.


Lógicamente no me refiero a la nueva película de Superman que seguramente será de pena. El nuevo Superman es la respuesta al ULTIMATE UNIVERSE creado por Marvel.

Básicamente el universo ultimate tomó los personajes clásicos marvel y los revistió de un ´falso realismo´ por llamarlo de alguna manera. Se les trasladó a la época actual y se volvieron a revisitar orígenes y líneas argumentales que con el tiempo se han convertido en canon del género.

Ésto ocurrió en el año 2000 y hasta prácticamente ahora los aficionados se preguntaban cúal iba a ser la respuesta de DC.

A finales del 2005 DC lanza la línea ALL STAR con sus dos mascarones de proa: Batman y Superman. Yo siempre he sido más de Superman que de Batman. Así que aqui teneis el primer número del ALL-STAR SUPERMAN simplemente pulsando aqui.





Como decíamos ayer... la respuesta DC al ultimate universe de Marvel no ha sido un aumento de ´realismo´ de sus personajes si no más bien todo lo contrario.

El All Star Superman de Morrison y Quietly tiene mucho mas en común con el que aparecía en la editorial Novaro (el de Wayne Boring, Curt Swan etc.) que con el de John Byrne. De hecho la línea all star contempla el Superman que hubiera llegado a nuestros días si no hubiera tenido lugar la Crisis en Tierras Infinitas que vino a "poner orden" en el universo DC a mediados de los 80.

Un Superman con sabor "clásico" situado en los primeros años del siglo XXI. La capa
no le llega hasta los tobillos, Jimmy Olsen usa su superwatch, el Lex Luthor obeso desaparece, se recuperan los superperros y gatos etc.

En principio son 12 números. En el número 1, ya lo habeis visto, Superman asume heróicamente , no podía ser menos, la noticia de que se está muriendo, aunque la causa de su muerte le ha otorgado también un nuevo superpoder. Es un relato épico de sus últimos días y de como pone en orden sus asuntos antes de diñarla.

Morrison y Quietly lo hacen francamente bien, su miniserie WE3 es una de mis favoritas del año pasado. Es el mejor Supermán de hace siglos. Pulsa aqui para bajarte el número dos.