martes, noviembre 14, 2006

Albañiles disfrazados de putones: El Lado Oscuro del Glam

Según la Wikipedia:

El Glam Rock es un género musical surgido en Gran Bretaña durante la primera mitad de los 70s. Es un rock bastante simple, en el que la guitarra eléctrica y la teatral forma de actuación son las principales características. La mayoría del glam rock contiene ritmos pegadizos, inspirados en las melodías bailables y el bubblegum, al que se le añadían también rasgos del rock & roll más incipiente. A esta inocente música se le oponían letras llenas de sexo y mala vida. Se usaba una estética que jugaba con el género, usando trajes andróginos y maquillaje. El glam rock se derivó en dos escuelas principalmente. Por una parte estaba la vertiente creada por T. Rex; líder de Marc Bolan; hizo un sonido sexy y superficial, con letras vanales(sic), que se hizo muy popular por su estética fashion. A este movimiento se sumaron Slade, Gary Glitter y Sweet, entre otros. Se dio exclusivamente en el Reino Unido. Por otra parte tenía un sonido y una estética mucho más serias, representado por David Bowie and Roxy Music. En las letras de esta variación había mucho más dramatismo y un mayor esmero tanto la música como en las letras. En Estados Unidos se dieron grupos aislados como The New York Dolls, que jugaban en especial con la apriencia andrógina.

Sirva esto como introducción por si alguno de ustedes no se situaba y pensaba que íbamos a hablar de la conocida tienda de ropa petarda sita en la (ahora) moderna y fashion calle de Fuencarral.

No quiero entrar a hacer un estudio de este movimiento que ya está analizado hasta la saciedad por gente que sabe lo que se trae entre manos y a los que, incluso, les pagan por estas cosas. No. Mi intención es hacer un breve y fotográfico repaso de esos personajes que se vieron envueltos en esta movida sin que, físicamente, dieran la talla. Me explico: todos tenemos en mente, cuando hablamos del Glam, a un Bowie misterioso, fibroso, elegante, andrógino o , incluso, a un Marc Bolan bajito pero resultón o a un Ian Hunter, el de Mott the Hoople, apuesto y muy rockero....pero ahí, en las formaciones más famosas de éste movimiento, hay seres que uno esperaría ver en un andamio, en la peña del pueblo o tomándola en el discopaf del barrio y, siempre, con un estilismo acorde a su gepeto pero NUNCA pintados como puertas o con lentejuelas y plataformones...son esos seres a los que sus caras de panadero, combinado con el rimmel y el lipstick mas escandaloso, les hace parecer mas a esas putas de Whitechapel que se ventilaba Jack el Destripador que a alienígenas setsis o atractivos elfos eléctricos...

Empezamos el despelleje....que se mueran los feos....

Dave Hill, de Slade
¿Creen que, por muy perjudicados que estuvieran una noche o por muy puestos y salidos que se encontraran, podrían llegar a confundir a este pollo con una chica?


El resto del grupo (si exceptuamos al bajo) son también para echarlos de comer aparte...miren si no a Noddy, el cantante borrachín...




Sweet
Sí....el grupo entero....hombre, tal vez podríamos disculpar al rubito de la izquierda a pesar de su peinado criminal pero dejen que su mirada vaya recorriendo la instantánea, hacia la derecha del todo...no me jodan que no es talmente la prima fea del pueblo de alguno de ustedes....


Gary Glitter

Ahí le tienen. Es como una extraña mezcla entre la Shelley Winters de La aventura del Poseidón y Benny Hill con el pelo frito...



Marco Pirroni, de Adam & the Ants
Sí, otra vez con los Ants pero, esta vez, solo quiero que vean al segundo de a bordo, aunque ya sé que no son ni estrictamente glam, ni de la época, pero sí herederos directos...sí....ese con cara de jornalero, a la derecha....el que parece abochornado....hagan un ejercicio: busquen fotos de los Ants en internet y verán como en todas,todas, aparece medio escondido, con la ropa menos llamativa y ese gesto entre pena y vergüencita...A que se parece a Robin Williams en "Señora Doubtfire"?





Brian Eno, de Roxy Music

¿Conocen ustedes los cómics del Predicador? En ellos aparecen dos psicópatas que le amargan la vida al protagonista desde niño: el malvado Jody y el pervertido sexual T.C....pues éste último es calcado a Eno....aunque sin los pantalones de fantasía...
Mucha "Música para aeropuertos", mucho padre de la electrónica y el ambient pero al loro que mal le sientas las pintas del Glam...como a un santo dos pistolas....
Vamos que se quita los pantalones dorados y parece un redneck loco de esos que salen en "The Devil's Rejects"

Por tanto y a pesar de lo que, con la mejor de las voluntades, les han inculcado sus padres, recuerden: no todos valemos para todo...




domingo, noviembre 12, 2006

Loretta Lynn Jack White "Portland, Oregon"




Loretta y Patsy Cline son mis dos reinas del country favoritas. Van Lear Rose que sacó en el 2005 junto con Jack White es uno de los discos que más he oido durante el último año. No se si llegaron a hacer tour juntos pero de ser así hubiera sido t-r-e-m-e-n-d-o En este clip rezuman poder, que no? y si os fijais bien vereis una protoformación de los Raconteurs que para mi gusto ni de coña llegaron al nivel de Van Lear Rose. Me encanta ver a Loretta con ese vestido blanco y a Jack guitarreando las canciones del mejor disco que hará en su vida... yeah!

miércoles, noviembre 08, 2006

TRIBUS URBANAS




En los tiempos actuales que nos ha tocado vivir, cualquier manifestación de espontaneidad u originalidad cultural es transmitida y puesta en conocimiento de millones de seres de forma cuasi instantánea para pasar a formar parte del folklore popular, y quedar desprovista de las características que le aportaban ese toque de distinción de manera inmediata. Así, existen diversas expresiones o corrientes con las cuales los individuos entre media edad y, fundamentalmente, los más jóvenes, nos sentimos más o menos identificados. Éstas no tienen por que estar, necesariamente, relacionadas de forma directa con la música, pero en la mayoría de casos sí se produce esa particular asociación. Me estoy refiriendo a lo que conocemos como Punk, Mod, Siniestro, Skin-Head, Heavy, Rap, Techno, Skater y demás clasificaciones, bautizadas en España como “tribus urbanas”.




Este fenómeno data desde muy antiguo y, como es lógico, sus características difieren en función del país en concreto donde se observe, puesto que al estar enraizado en motivos de índole cultural es inevitable que se vaya adaptando e incorporando la idiosincrasia de la región en concreto donde se desarrolla, si bien, en muchos casos, se dan una serie de patrones que suelen ser respetados independientemente del lugar en cuestión.




Sin embargo, no siempre hubo tanta diversidad como en la actualidad. Por lo que corresponde a España, a finales de los 70 y, sobre todo, durante la década de los 80, se vivieron manifestaciones culturales condicionadas, hasta cierto punto, por la explosión de júbilo que sintió gran parte de la población tras finalizar la dictadura de Franco. Había un ansia generalizada de sentimiento de libertad e incluso cierta trasgresión que junto al endémico retraso en estas cuestiones que había sufrido el país desde siempre, propició que muchas de las corrientes se entendieran de una forma muy “sui generis”, que otras llegaran tarde y mal, e incluso que algunas de ellas nunca llegaran a tener una significativa representación.

Por tanto, voy a centrarme en aquellas que vivieron su cenit hace ya más de 20 años y de las que más recuerdos conservo. No pretendo hacer una enumeración exhaustiva de sus características sino tan sólo una breve descripción divulgativa.



Comenzaré por los Rockers, también conocidos como Rockabillys o Teddyboys (pese a que había quienes incluso establecían diferencias entre los tres sustantivos). Si nos ceñimos a parte de la letra de la canción “Eres un rocker” incluida en el fantástico primer LP de Los Rebeldes, sabremos que debemos vestirnos de cuero negro de cabeza a los pies, tener una buena moto y jamás dar nuestro brazo a torcer, entre otras cosas.



Sin embargo, la realidad económica española de aquellos lejanos años impedía que la gran mayoría pudieran permitirse un atuendo de piel auténtica, y que la motocicleta fuera algo más bien cercano a un vespino que no una Harley Davidson, por lo que, generalmente, solían vestir jeans con cazadoras vaqueras o chaquetas universitarias, camisas a cuadros (mucho antes de que Kurt Cobain apareciera en escena) calzando o bien botas tejanas, o zapatos de hebilla, e incluso las Converse All Star en su variante John Smith. Todo ello podía aderezarse con diversos complementos tales como: cinturón con hebilla en forma de águila (un clásico), corbata americana, punteras, y, de vez en cuando, pañuelos anudados al cuello o muñeca.



Los peinados consistían en fabulosos tupés y puntiagudas patillas, y no dejaba de resultar cómico que dada la juventud de muchos de sus representantes figurara muchas veces escaso bello infantil en lugar de abundante barba adulta.


Su posicionamiento político no estaba muy claro y no solían manifestarse mucho en ningún sentido, pero se les suponía más bien de índole conservadora, quizá motivado por el origen del movimiento en el sur de EEUU. Una de las reglas básicas que recuerdo, era que no se debían llevar prendas de marca, e infringir esta disposición implicaba ser tildado de “pastelero” por tus compañeros.


En España tuvieron diversos representantes en el plano musical entre los que destacaría por su repercusión a los primeros Rebeldes, Loquillo e Intocables (si bien éste ha seguido conservando parte de su imagen), Gatos Locos y poco más. Hoy en día el movimiento está situado a un nivel completamente underground siendo casi imposible divisar algún ejemplar entre la fauna urbana ibérica. Su auge aquí tuvo lugar en la década de los 80 a la sombra del revival vivido años atrás en UK gracias a bandas como los fabulosos Stray Cats (quienes pese a ser estadounidenses triunfaron primero en Inglaterra), Crazy Cavan, Matchbox, Freddie Fingers Lee y demás.







Enemigos ancestrales de los anteriores, el fenómeno heavy en nuestras tierras estuvo marcado desde el comienzo por el estigma de la violencia y la drogadicción, y no ha sido hasta los tiempos actuales cuando por fin ha conseguido establecerse como una corriente mucho más dócil de lo que en un principio se pensó. La militancia de lemas como “El heavy no es violencia” tuvo su razón de ser cuando en aquellos tiempos asistir a un concierto de Saxxon o Iron Maiden suponía poco menos que arriesgarse a que te partieran la crisma en una de las múltiples peleas que se organizaban entre el público dentro o fuera del recinto, cuando no contra los propios artistas (existe el caso verídico de un enchufe de electricidad lanzado contra Ozzy Osbourne, si mal no recuerdo) e incluso a que la banda actuante acabara golpeándote también (caso de Motörhead y sus brutales roadies).




A pesar de todo ello, resultó uno de los movimientos con más seguidores y prácticamente cada aula hispana con alumnos de 12 años en adelante contaba con algún ilustre representante del género, aunque sus movilizaciones generales se producían, fundamentalmente, ante eventos musicales para los que parecían surgir incluso debajo de las piedras.



Estéticamente, tiene una de las señas de identidad más clásicas que se recuerdan: el mullet. En efecto, y a diferencia de la actualidad, ningún sujeto que por aquel entonces aspirara a formar parte de la comunidad heavy podía pasar por alto hacer gala de una buena melena. Quien suscribe estas líneas aborrecía especialmente aquellas que tan sólo tenían el cabello largo a la altura de la nuca siendo normal o corto el resto, porque emparentaban al portador con determinada asociación juvenil radical, aunque había de todos los tamaños, colores y texturas. Otros elementos distintivos de la especie eran los pantalones elásticos ceñidos hasta extremos intolerables en términos de comodidad, acompañados por deportivas, botas militares o tejanas según las modas y la subvariante en cuestión. El torso solía cubrirse con una camiseta de Iron Maiden (clásico atemporal) o Scorpions, y, en menor medida, Metallica y Megadeth. Como complementos habituales utilizaban las muñequeras de pinchos, colgantes y pendientes (cuando el piercing no era todavía una moda impuesta por EP3 y suplementos similares). Debo hacer hincapié en que durante muchos años las féminas militantes en esta corriente cultural eran tildadas, comúnmente, como putas por sus indumentarias sexys y atrevidas, claro que todavía faltaba mucho por desarrollarse en cuestión de igualdad de género en este país.




En cuanto a los máximos representantes hispanos, hay que citar obligatoriamente a los geniales Barón Rojo y Obús, quienes todavía permanecen en activo con algunos cambios en sus formaciones originales, junto a otras bandas con menor repercusión como Ángeles del Infierno, Bellabestia o Asfalto.



En términos políticos no hay una ideología imperante, por lo que podemos hallar ejemplos de todo tipo, si bien en función de la temática de la canción en cuestión (o de la banda) podía oscilar entre el progresismo de taberna (exigencias de libertad para beber y follar sin límite, rebelión contra el poderoso) hasta el machismo más rancio y castizo cuanto se trataba de canciones relativas al dominio sobre la hembra.


Por último y como curiosidad debo mencionar que, en mi opinión, se trata del movimiento que ha resistido mejor el paso del tiempo actualizándose constantemente y gozando de una salud envidiable en la actualidad, sin perjuicio de la inmensa cantidad de variantes que han ido desarrollándose en torno suyo ya conocidas por todos: trashers, representantes del Death o Balck Metal (aquí me remito al fantástico artículo de D. Julito aparecido en este blog recientemente), glammys, etc.

Llegó el turno de la última tribu urbana que trataré en este post. Me refiero a los Punks. En cierto modo, esta corriente cultural se inspiró en algunos aspectos en las dos anteriores y añadió sus propios elementos que conformaron lo que hoy en día todos tenemos en mente: la energía y actitud rebelde de los primeros rockers de los años 50, reconocida e imitada por los popes del movimiento (Sex Pistols, The Clash, Ramones), junto con algunos aspectos propios de la agresividad del heavy tales como las muñequeras de tachuelas o la distorsión y la velocidad de ejecución en su música.



En el caso de Celtiberia, el movimiento tuvo su apogeo durante la llamada “movida madrileña”, aunque lo más cómico del asunto es que tuvo lugar cuando se hallaba en claro retroceso en el resto de Europa y, esencialmente, en UK, cuya explosión se produjo en 1977 y duró poco más de dos años, de ahí lo que comentaba al principio del artículo respecto al habitual retraso de España en estas índoles. A pesar de que los principios de esta manifestación cultural señalan fundamentalmente que se trata de ser uno mismo, existen una serie de características que los diferenciaban del resto de los mortales por lo que se refiere a la indumentaria utilizada, pero no de sí mismos: el uso de pendientes e imperdibles, cabellos coloreados, crepados o bien cortados al estilo mohawk, cadenas y colgantes junto a las susodichas muñequeras y collares de pinchos, pantalones vaqueros rotos en diversos puntos, botas militares, etc. Lo cierto es que hoy en día, y de manera absolutamente paradójica, la globalización de nuestro mundo ha contribuido a que muchas de estas características se hayan transmutado en símbolos de distinción elitista e incluso formen parte de modas pasajeras.



Su significación política se encuadra, teóricamente, en la anarquía y la lucha generalizada contra el sistema establecido siendo, con mucha diferencia, la corriente más politizada de todas las enumeradas hasta el momento, si bien, a mi juicio, los Sex Pistols dieron una completa lección (una vez más) de nihilismo auténtico a las domesticadas generaciones actuales de punks, al embarcarse en su última gira llamada “del lucro decadente” con el objetivo principal de llenar sus arcas riéndose en la cara de todas aquellas formaciones que tanta autenticidad pretendían demostrar a mediados de los 90.



En España los grupos que sobresalieron en la década de los 80 fueron La Polla Records y Kortatu, para mi gusto por encima de los demás, junto a muchísimas otras formaciones como Electroputos, L´Odi Social, Eskorbuto, M.C.D, etc.




He nombrado aquellas tribus urbanas que a mi juicio fueron las más numerosas o representativas hace 20 años. Naturalmente, muchos de vosotros tendréis vuestro propio criterio y gustos, por lo que es probable que no concordéis conmigo completamente, pero tan sólo se trata de eso. De los recuerdos de una época que ya no volverá en la que las diferentes manifestaciones culturales estaban tan diferenciadas unas de otras que debías posicionarte a favor o en contra, pero nunca en medio o junto a todas ellas.

A mí, por supuesto, me encantaban las tres.

miércoles, noviembre 01, 2006

The Blue Van - The art of rolling

Viendo lo parado que está esto me he decidido a poner un video de una banda danesa que conocí hace poco con su primer disco, el increíble "The art of rolling". Pedazo de grupo que resuma rock and roll por todos lados, suenan a 60's y sus influencias son más que evidentes. Hacéos un favor a vosotros mismos y escuchadlos.