martes, diciembre 26, 2006

Estilismos que hicieron daño a los jóvenes (2)

Nik Fiend, de Alien Sex Fiend

El Ete y el Oto.

Feo, tísico y desagradable de ver. Durante muchos años creí que era el (menos) feo de los Hermanos Calatrava que, aprovechando su físico (con ese careto solo se puede ser siniestro o pies negros), había pillado un filón. Todavía me lo creo a ratos. Pero no. Al tipo le bautizaron como Nik Wade, aka Nik Fiend, en Cardiff. Con una cara que ya no se lleva ni en los frascos de veneno, un físico que no le cambiaría ni el más adicto a los retrovirales y un estilismo que ríase usted de las mamarrachadas de Tim Burton, lo más meritorio de él no es que haya conseguido vivir del chou, o que no le tiren piedras por la calle sino que tiene señora, el otro 50% del grupo...Hay que ser muy (pero mogollón) siniestra para acostarte con éste pollo.

Cú-cu...Trás!!!



Además es un Artista Total: no solo compone, actúa y crea sino que, además, PINTA...¿y cómo pinta? pues como lo hace todo...así, de aquella manera...


¿No les quedaría monísimo en el salón, al lado de la foto de Nueva York de noche, comprada en Ikea? El precio es de unos 600 € y no me parece caro comparado con el precio psíquico que nos hace pagar Nik con sus cosas....y, encima, aplicándonos un interés malvado, y no a 30 años...a perpetuidad...

Si se animan, no obstante, a tocar su obra musical aprovechen éste magnífico ofertón que recoge www.ipunkrock.net , una preciosa caja para coleccionista que, atención al bonito detalle, entre otras cosas viene con "una minimierda de plástico"...parafraseando el anuncio de tarjetas de crédito: "hay cosas que el dinero no puede comprar"


"Grupo: ALIEN SEX FIEND

Nacionalidad: Inglaterra

Título del box-set: A.S.F.boxReferencia: WINDSONG02

Encofrado en caja de cartón rígido.Editado en Inglaterra por Pinnacle. Distribuído sólo en España, Alemania, EStados Uniods y Reino Unido.

Contiene: 5 discos (4 12" y 1 10"), un poster y una camiseta exclusiva, diñedos por NIK Fiend, un libro y una mini mierda de plástico".

Que en ningún hogar de España falte nunca una superminimierda de plástico.


No, no es Fito Cabrales. Es Nik.


Gótico tardo...tardío.



No, no es Nik. Es Max Schreck.



Musicalmente son bastante repetitivos aunque si son aficionados a lo oscuro, a la ola gótica, pues sabrán apreciarlos. Lo que es cierto es que los Fiend fueron, en cierta medida, precursores de lo que hoy es norma en la música oscura: la amalgama de tendencias, lo fronterizo del sonido y el regusto industrial. Tanto es así que unos conocidos, curtidos en la Ruta del Bakalao, ya en sus comienzos a mediados de los 80, portaban camisetas de estos pollos y decían que, en los sitios buenos, sonaban junto a Front 242, Nitzer Ebb, remixes de Bauhaus o Big Pig y no Chimo Bayo o el bakalao guarrero que pone pinochos a los chavales con peinado de búho Real.



Al ataquerl!!!


Les cuelgo dos vídeos: el primero, Buggin Me, porque me mola la canción y en ella se aprecia que le deben tanto al punk como al after punk. El segundo para que vean el antro más famoso de esta movida en Londres: la Batcave, el Rock-Ola de los siniestros, el sancta sanctorum de los torturados y pálidos modis (como se decía aquí en tiempos remotos).


Descansen en paz



jueves, diciembre 14, 2006

Estilismos que hicieron daño a los jóvenes (1)

¿Son ustedes de los que creen que cualquier tiempo pasado fue mejor? ¿Están seguros? Busquen el álbum de fotos y mírense en fotos antiguas, mírense.¿Qué pintas,eh? ¿ A que ya no les parece que antes todo molaba más? Y es que vaya fachas que me han llevado.
¡Vaya camisitas de paramecios! Y, ¿qué me dicen de los Levi's pesqueritos? Eran ideales para combinar con ese mocasín sin suela de putero de Miami y con ese calcetín blanquísimo que hacía que las viejas le cedieran el asiento en el Metro pensando que tenía usted sendos esguinces en sus adolescentes tobillos. ¿Qué hay de ese plumas Roc Neige brillante que parecía que lo había frotado con aceite de oliva antes de salir de casa? Y el chándal de tactel fosforito que le hacía brillar en la oscuridad como si fuera Campanilla? ¿Las sudaderas con el esmaili del Acid House? ¿Y los zapatos de Frankestein? O esos pantalones pitiriti que hacían que se les marcase las venas de la polla y oprimían tanto sus testículos que no les ha dejado más posibilidad que adoptar un niño checheno (que en Navidades se bebe el Vodka Yurinka de la cesta de la empresa como si fuera agua mientras grita "Na zdorovie").
¿No llevaron acaso esas camisas cantosas de lunares/rayas/cuadros, modelo "Horror Vacui"? ¿Las botarracas de deporte que parecía que jugábamos todos en la NBA? O las Martens de Fofito que te daban ganas de gritar al menda de turno, con voz de Tonetti, eso de "Dóndeh eftán lof niñofs"?
Que conste que solo me meto en la vestimenta porque si ya tocara los estilismos capilares a los que los más modernos de ustedes se han sometido esto sería un no parar de reir: tupés, flequillos de emperador romano/tonto-de-pueblo, pelito engominado con el tomito rizado como de señorito de cortijo o, los más atrevidos, lo preceptivo de su tribu urbana correspondiente... porque esa es otra: el peinado. Para la gente normal encontrar un peinado que nos favorezca es como dar con la firma: algo que nos definirá y nos acompañará toda la vida, porque si no cambiamos de firma desde la adolescencia hasta la muerte ¿por qué lo íbamos hacer con el método para domar los pelacos? Los menos fashion, a partir de una edad, lo tenemos claro: más largo o más corto, con patillas o sin ellas, pero el tomo inalterable (en lo que a estilismo se refiere, claro).
Y eso que ustedes son personas normales (já!) y sus pintas son de andar por casa. Ahora (y en sucesivas entregas) vamos a retratar a aquellos personajes que, por su profesión, han tenido que ir un paso más allá en los de las pintas y se han dejado disfrazar por mánagers y estilistas sin escrúpulos: los músicos de Rock (y Pop).
Acompáñenme en un fotográfico paseo por los sinuosos (y horteras) caminos de la música popular. Y no se asusten, aunque lucen terroríficos no pueden hacerles daño.


Steve Strange, de Visage

En mi humilde opinión, un príncipe entre la vanguardia más mamarracha de la historia de la música pop...y eso es mucho decir. Uno de los más (si no el más) hortera y marciano de una movida que ya de por sí venía fina, los Nuevos Románticos, y que nos va a dar mucho juego en esta sección. Si las pintas estrafalarias, a la manera de la cara como espejo del alma, fueran indicativas de la maldad intrínseca de una persona, podríamos decir sin equivocarnos que Steve Strange es el Anticristo, los Hermanos Malasombra, el Dr. Infierno, Adolf Hitler, Lex Luthor, el Sacamantecas y Terelu en una sola persona. Pero, vean y juzguen ustedes mismos.


Tal para cual


Mimo from hell



Black and White Nigthmare


Mi padre abusó de una gallina


Jarl!


Tengo mundo interior




Boy George, de Culture Club

Este era feo de joven y espeluznante ahora de viejo. De joven era como uno de esos travestidos tailandeses que lo mismo te estimulan el nabo con un masaje de pestañas que te dan una patada volante de kick boxing en el gepeto. Ahora de mayor, ternesco, gordaco, es igualito a Divine que en paz descanse. Impagable el maquillaje, los pelos, la ropa....el concepto global, vamos. Una pesadilla recurrente en mi imaginario juvenil junto con las prisiones turcas, los descampados y El Garbanzo, mi profesor de francés.

El Niño Jorge




El deporte no está reñido con el desfase




Nos encanta la joyería creativa




Mi Primera Comunión



Dí No a las Drogas



Divine...digo Divina





Dave Hill, de Slade

De éste ya les hablé aquí. El caso de David Colina tiene retranca porque es muy triste ser un mamarracho por obligaciones contractuales,pero es que éste, de paisano, era igual o peor. Feo, rancio y con pinta de tarugo no sé si en su caso particular las pintas exageradas del glam le beneficiaron y consiguió hacérselo con alguna groupie borracha o le hundieron aún más en la miseria. Yo tengo la teoría de que la gente guapa de verdad tiene licencia para ponerse lo que sea, que su belleza les redime y que, incluso, el hecho de ir vestidos como en si Agatha Ruiz de la Prada hubiese cenado fuerte y hubiese tenido soñarrina, les hace más exóticos y atractivos. Son esos casos en los que uno abre una revista y ve una modelo tipo Naomi Campbell, vestida con una bolsa de basura, diadema con luces de los chinos, calentadores color pistacho y unas pantuflas y se pone palote, y no lo entiende, y se preocupa. En el caso de los muy feos (y Dave es muy, muy, pero que muy feocho), la fantasía en el vestir les afea aún más: en lugar de excéntricos les hace parecer, directamente, locos peligrosos.
Lo cierto es que el resto del grupo son como Los Hombres del Saco pero palidecen al lado de Hill el cuál, en contra de la lógica, con ya casi 60 berejes, ha mejorado bastante si bien auqneu por fin se ha depilado esa ceja que parecía un cierre de velcro quizás se ha pasado porque ahora tiene dos cejas finas y triangulares que le hacen parecer a Paco de España.
No le tiren cacahuetes.



Vengo en son de paz, llévenme ante su Líder



Belén Viviente



Desenfadado, vital, alegre...un chico de su tiempo




Oro-plata, oro-plata, monta y cabe





Dee Snider, de Twisted Sister

Más feo que mandar al abuelo a pillar cocaína. Con una boca como una caja de herramientas abierta, un peinado de Psycho Little Orphan Annie, pintas del espacio exterior-exteriorísimo y el careto como Sarah Jessica Parker en modo berserker. Un travestón con voz cazallera con todos los boletos para ser de New Jersey.Impagable.



Hola fans de El Loco Mundo de los jóvenes



Estoy loquita de atar



No, no soy Bette Midler, corazones

(Continuará)

domingo, diciembre 03, 2006

MÖTLEY CRÜE. THE DIRT (II)


Como ya comenté en su día, con este artículo continuaré la inmersión en la autobiografía de la banda angelina, cuya primera parte podéis leer aquí.

En el anterior escrito traté sobre sexo, drogas y rock´n´roll, que son el núcleo central del libro y, como no podía ser menos, en esta segunda parte el tema incidirá de nuevo en la clásica triada.

Uno de mis pasajes favoritos es el que relata el tour de los Crüe con Ozzy Osbourne. Sencillamente, historias como la que a continuación voy a transcribir, son las que otorgan sentido a las tópicas frases acerca del exceso y la locura en el mundo del Rock.

"PENSÁBAMOS QUE ÉRAMOS LAS CRIATURAS MÁS MALAS EN LA GRAN TIERRA DE DIOS. Nadie podía hacerlo tan difícil como nosotros, ni tanto como nosotros, y salirse con la suya como nosotros. No había competencia. Cuanto más jodidos estábamos, más grandes pensaba la gente que éramos y más nos suplicaban que debíamos jodernos. Las radios nos traían groupies; los mánagers nos daban drogas. Cada persona que conocíamos se encargaba de que estuvieramos constantemente jodidos. No nos importaba una mierda sacar nuestras pollas y orinar sobre la mesa de la sala de radio durante una entrevista, o follarnos a la locutora en directo si estaba medianamente decente. Creíamos que habíamos elevado el comportamiento animal a una forma de arte. Pero entonces conocimos a Ozzy.

No nos pareció muy excitante cuando Elektra Records nos dijo que nos habían conseguido ser teloneros del tour Bark at the Moon de Ozzy Osbourne. Habíamos tocado unas pocas fechas con Kiss después de Too Fast for Love, y no sólo eran increíblemente aburridos, sino que Gene Simmons nos había echado del tour por mal comportamiento. (Imaginad mi sorpresa 17 años después cuando cuando el as-hombre-de-negocios Gene Simmons me llamó cuando escribía este capítulo, preguntándome no sólo por los derechos del film The Dirt sino por la exclusiva de los derechos cinematográficos de toda la historia de Mötley Crüe hasta la eternidad).
Empezamos a prepararnos para el tour con Ozzy en el Long View Farm en Massachussets, donde los Rolling Stones habían ensayado. Vivíamos en desvanes y les rogué que me dejaran estar en el que Keith Richards había dormido, el cual estaba en el granero. Nuestros conductores de la limousina nos traían tantas drogas y sedantes de la ciudad, que prácticamente no podíamos mantener nuestros ojos abiertos durante los ensayos. Tommy y yo pusimos un cubo en medio de nosotros, y así teníamos algo donde dejarnos caer. Una tarde, nuestro manager y la compañía discográfica vinieron a ver nuestro progreso, o retraso, y a mí me pillaron doblado.

Mick, nuestro implacable supervisor y controlador de calidad, se alzó hasta el microfono y anunció a la sorprendida masa de hombres de negocios y dispensadores de cheques, cuotas y avances: "Quizá podríamos tocar esa canción para vosotros, si Nikki no se hubiera pasado metiéndose toda la noche heroína". Me cabreé tanto que tiré mi bajo al suelo, caminé hacia el micrófono, y partí el pié de micro en dos. Mick, por entonces, ya estaba en la puerta, pero lo perseguí colina abajo, los dos calzados con plataformas, como dos putones en una pelea callejera.
El tour comenzó en Portland, Maine, y cuando estábamos entrando en el estadio, nos topamos con Ozzy haciendo su prueba de sonido. Llevaba una pesada chaqueta hecha de piel de zorro y estaba adornado con kilos de oro en joyas. Permanecía en el escenario con Jake E. Lee a la guitarra, Rudy Sarzo al bajo, y Carmine Appice a la batería. Este no iba a ser otro tour con Kiss. Ozzy era una temblorosa, tirante masa de nervios y estaba loco, incomprensiblemente enérgico, y nos contó que cuando estaba en Black Sabbath tomó ácido cada día durante un año, sólo para ver qué pasaba. No había nada que Ozzy no hubiera hecho y, como resultado, no había nada que Ozzy pudiera recordar haber hecho.
Fuimos a muerte con él desde el primer día. Él nos tomó bajo su ala y nos hizo sentirnos confortables tocando para veinte mil personas cada noche, y nuestro ego creció como ningún otro que hubieramos tenido con anterioridad. Después del primer show, tuve un sentimiento parecido al que ya sentí cuando llenamos nuestra primera noche tocando en el Whisky. Sólo que esto era más grande, mucho mejor, y mucho más cercano a la victoria definitiva, fuera lo que fuera y estuviera donde estuviera eso. El pequeño sueño que habíamos tenido todos juntos cuando vivíamos en la Mötley House estaba a un paso de ser una realidad. Nuestros días matando cucarachas y buscando comida habían pasado. Si la actuación en el US Festival fue un pequeño indicio de lo que podíamos llegar a ser, el tour con Ozzy fue el momento que puso a toda la banda al rojo vivo. Sin esto, hubieramos sido probablemente como otras bandas de L.A. estilo London, estrellas incipientes que nunca acaban de despegar.



Ozzy no pasó casi ninguna noche en su bus: estaba siempre en el nuestro. Aparecía por la puerta con una bolsa de coca, cantando "Soy el hombre del polvo, trayendo todo el polvo que puedo, que puedo", y nosotros esnifábamos el polvo durante toda la noche, hasta que el bus se paraba en la próxima ciudad en que tocábamos.


En una ocasión, esa ciudad resultó ser Lakeland, Florida. Salimos del bus bajo el calor de la mañana, y nos fuimos directos al bar, el cual estaba separado de la piscina por una ventana de cristal. Ozzy se quitó los pantalones y metió un billete de un dolar en el agujero de su culo, entonces entró en el bar, y ofreció el billete a cada pareja de su interior. Cuando una mujer mayor comenzó a maldecirlo, Ozzy cogió su bolso y comenzó a correr. Volvió a la piscina sin vestimentas excepto con un minúsculo vestidito que había encontrado en el bolso de la anciana. Nos descojonábamos, sin estar muy seguros si sus travesuras eran fruto de un perverso sentido del humor o de un severo caso de esquizofrenia. De cada vez más, tiendo a pensar lo último.

Allí estábamos todos, con camisetas y pantalones de cuero, Ozzy con su vestido, cuando de repente me dió un codazo. "Hey, colega, tengo un antojo".

"Colega", dije, "nos hemos quedado sin coca. Quizá puedo enviar al conductor del bus a por más".

"Dame el cilindro", dijo, sin inmutarse.

"Pero, colega, no hay polvo".

"Dame el cilindro. Tengo un antojo".

Le pasé el cilindro, y se fue hacia una grieta en la acera, agachándose sobre ella. Vi una larga columna de hormigas, marchando hacia una pequeña trinchera de arena construida justo donde el pavimento se topa con la porquería. Y mienrtas pensaba, "No, no lo hará", lo hizo. Puso el cilindro en su nariz y, con su desnudo blanco culo saliendo de debajo del vestido como una tajada de melón, tragó la columna entera de hormigas usando su nariz con una sóla y monstruosa aspiración.

Se levantó, echó hacia atrás su cabeza, y terminó con una poderosa esnifada derecha que probablemente envió a una o dos hormigas descarriadas hacia el fondo de su garganta. Entonces se levantó el vestido, se sacó la polla y comenzó a mear en el pavimento. Sin ni siquiera mirar a la creciente audiencia (todo el mundo del tour lo estaba mirando, mientras la vieja señora y las familias en la piscina pretendían simular que no), se agachó, y metiendo el empapando vestido en el charco, lo lamió. No sólo lo rozó con su lengua, sino que dio una docena de largos, persistentes y sonoros lametones, como un gato. Entonces se levantó, ojos llameantes y boca húmeda de orina, me miró y dijo "!Haz lo mismo, Sixx¡".

Tragué saliva y comencé a sudar. Pero este era un reto que no podía rechazar. Después de todo, el había hecho mucho por Mötley Crüe. Y, si queríamos mantener nuestra reputación como la banda más cretina del rock, no podía echarme atrás, no con todo el mundo mirando. Me desabroché los pantalones, saqué mi polla delante de todo el mundo en el bar y en la piscina. "Me importa una mierda", pensé para darme coraje mientras creaba mi charco. "Chuparé mi meado, que más da, viene de mi cuerpo de todas formas."

Pero cuando me agaché para terminar lo que había comenzado, Ozzy apareció y me apartó. Allí estaba él, a cuatro patas delante mio, lamiendo mi meado. Levanté mis manos: "Tú ganas", dije. Y lo hizo: a partir de ese momento siempre sabríamos que, estuvieramos donde estuvieramos, fuera lo que fuera lo que hicieramos, habría siempre alguien más enfermo y desagradable que todos nosotros.

martes, noviembre 14, 2006

Albañiles disfrazados de putones: El Lado Oscuro del Glam

Según la Wikipedia:

El Glam Rock es un género musical surgido en Gran Bretaña durante la primera mitad de los 70s. Es un rock bastante simple, en el que la guitarra eléctrica y la teatral forma de actuación son las principales características. La mayoría del glam rock contiene ritmos pegadizos, inspirados en las melodías bailables y el bubblegum, al que se le añadían también rasgos del rock & roll más incipiente. A esta inocente música se le oponían letras llenas de sexo y mala vida. Se usaba una estética que jugaba con el género, usando trajes andróginos y maquillaje. El glam rock se derivó en dos escuelas principalmente. Por una parte estaba la vertiente creada por T. Rex; líder de Marc Bolan; hizo un sonido sexy y superficial, con letras vanales(sic), que se hizo muy popular por su estética fashion. A este movimiento se sumaron Slade, Gary Glitter y Sweet, entre otros. Se dio exclusivamente en el Reino Unido. Por otra parte tenía un sonido y una estética mucho más serias, representado por David Bowie and Roxy Music. En las letras de esta variación había mucho más dramatismo y un mayor esmero tanto la música como en las letras. En Estados Unidos se dieron grupos aislados como The New York Dolls, que jugaban en especial con la apriencia andrógina.

Sirva esto como introducción por si alguno de ustedes no se situaba y pensaba que íbamos a hablar de la conocida tienda de ropa petarda sita en la (ahora) moderna y fashion calle de Fuencarral.

No quiero entrar a hacer un estudio de este movimiento que ya está analizado hasta la saciedad por gente que sabe lo que se trae entre manos y a los que, incluso, les pagan por estas cosas. No. Mi intención es hacer un breve y fotográfico repaso de esos personajes que se vieron envueltos en esta movida sin que, físicamente, dieran la talla. Me explico: todos tenemos en mente, cuando hablamos del Glam, a un Bowie misterioso, fibroso, elegante, andrógino o , incluso, a un Marc Bolan bajito pero resultón o a un Ian Hunter, el de Mott the Hoople, apuesto y muy rockero....pero ahí, en las formaciones más famosas de éste movimiento, hay seres que uno esperaría ver en un andamio, en la peña del pueblo o tomándola en el discopaf del barrio y, siempre, con un estilismo acorde a su gepeto pero NUNCA pintados como puertas o con lentejuelas y plataformones...son esos seres a los que sus caras de panadero, combinado con el rimmel y el lipstick mas escandaloso, les hace parecer mas a esas putas de Whitechapel que se ventilaba Jack el Destripador que a alienígenas setsis o atractivos elfos eléctricos...

Empezamos el despelleje....que se mueran los feos....

Dave Hill, de Slade
¿Creen que, por muy perjudicados que estuvieran una noche o por muy puestos y salidos que se encontraran, podrían llegar a confundir a este pollo con una chica?


El resto del grupo (si exceptuamos al bajo) son también para echarlos de comer aparte...miren si no a Noddy, el cantante borrachín...




Sweet
Sí....el grupo entero....hombre, tal vez podríamos disculpar al rubito de la izquierda a pesar de su peinado criminal pero dejen que su mirada vaya recorriendo la instantánea, hacia la derecha del todo...no me jodan que no es talmente la prima fea del pueblo de alguno de ustedes....


Gary Glitter

Ahí le tienen. Es como una extraña mezcla entre la Shelley Winters de La aventura del Poseidón y Benny Hill con el pelo frito...



Marco Pirroni, de Adam & the Ants
Sí, otra vez con los Ants pero, esta vez, solo quiero que vean al segundo de a bordo, aunque ya sé que no son ni estrictamente glam, ni de la época, pero sí herederos directos...sí....ese con cara de jornalero, a la derecha....el que parece abochornado....hagan un ejercicio: busquen fotos de los Ants en internet y verán como en todas,todas, aparece medio escondido, con la ropa menos llamativa y ese gesto entre pena y vergüencita...A que se parece a Robin Williams en "Señora Doubtfire"?





Brian Eno, de Roxy Music

¿Conocen ustedes los cómics del Predicador? En ellos aparecen dos psicópatas que le amargan la vida al protagonista desde niño: el malvado Jody y el pervertido sexual T.C....pues éste último es calcado a Eno....aunque sin los pantalones de fantasía...
Mucha "Música para aeropuertos", mucho padre de la electrónica y el ambient pero al loro que mal le sientas las pintas del Glam...como a un santo dos pistolas....
Vamos que se quita los pantalones dorados y parece un redneck loco de esos que salen en "The Devil's Rejects"

Por tanto y a pesar de lo que, con la mejor de las voluntades, les han inculcado sus padres, recuerden: no todos valemos para todo...




domingo, noviembre 12, 2006

Loretta Lynn Jack White "Portland, Oregon"




Loretta y Patsy Cline son mis dos reinas del country favoritas. Van Lear Rose que sacó en el 2005 junto con Jack White es uno de los discos que más he oido durante el último año. No se si llegaron a hacer tour juntos pero de ser así hubiera sido t-r-e-m-e-n-d-o En este clip rezuman poder, que no? y si os fijais bien vereis una protoformación de los Raconteurs que para mi gusto ni de coña llegaron al nivel de Van Lear Rose. Me encanta ver a Loretta con ese vestido blanco y a Jack guitarreando las canciones del mejor disco que hará en su vida... yeah!

miércoles, noviembre 08, 2006

TRIBUS URBANAS




En los tiempos actuales que nos ha tocado vivir, cualquier manifestación de espontaneidad u originalidad cultural es transmitida y puesta en conocimiento de millones de seres de forma cuasi instantánea para pasar a formar parte del folklore popular, y quedar desprovista de las características que le aportaban ese toque de distinción de manera inmediata. Así, existen diversas expresiones o corrientes con las cuales los individuos entre media edad y, fundamentalmente, los más jóvenes, nos sentimos más o menos identificados. Éstas no tienen por que estar, necesariamente, relacionadas de forma directa con la música, pero en la mayoría de casos sí se produce esa particular asociación. Me estoy refiriendo a lo que conocemos como Punk, Mod, Siniestro, Skin-Head, Heavy, Rap, Techno, Skater y demás clasificaciones, bautizadas en España como “tribus urbanas”.




Este fenómeno data desde muy antiguo y, como es lógico, sus características difieren en función del país en concreto donde se observe, puesto que al estar enraizado en motivos de índole cultural es inevitable que se vaya adaptando e incorporando la idiosincrasia de la región en concreto donde se desarrolla, si bien, en muchos casos, se dan una serie de patrones que suelen ser respetados independientemente del lugar en cuestión.




Sin embargo, no siempre hubo tanta diversidad como en la actualidad. Por lo que corresponde a España, a finales de los 70 y, sobre todo, durante la década de los 80, se vivieron manifestaciones culturales condicionadas, hasta cierto punto, por la explosión de júbilo que sintió gran parte de la población tras finalizar la dictadura de Franco. Había un ansia generalizada de sentimiento de libertad e incluso cierta trasgresión que junto al endémico retraso en estas cuestiones que había sufrido el país desde siempre, propició que muchas de las corrientes se entendieran de una forma muy “sui generis”, que otras llegaran tarde y mal, e incluso que algunas de ellas nunca llegaran a tener una significativa representación.

Por tanto, voy a centrarme en aquellas que vivieron su cenit hace ya más de 20 años y de las que más recuerdos conservo. No pretendo hacer una enumeración exhaustiva de sus características sino tan sólo una breve descripción divulgativa.



Comenzaré por los Rockers, también conocidos como Rockabillys o Teddyboys (pese a que había quienes incluso establecían diferencias entre los tres sustantivos). Si nos ceñimos a parte de la letra de la canción “Eres un rocker” incluida en el fantástico primer LP de Los Rebeldes, sabremos que debemos vestirnos de cuero negro de cabeza a los pies, tener una buena moto y jamás dar nuestro brazo a torcer, entre otras cosas.



Sin embargo, la realidad económica española de aquellos lejanos años impedía que la gran mayoría pudieran permitirse un atuendo de piel auténtica, y que la motocicleta fuera algo más bien cercano a un vespino que no una Harley Davidson, por lo que, generalmente, solían vestir jeans con cazadoras vaqueras o chaquetas universitarias, camisas a cuadros (mucho antes de que Kurt Cobain apareciera en escena) calzando o bien botas tejanas, o zapatos de hebilla, e incluso las Converse All Star en su variante John Smith. Todo ello podía aderezarse con diversos complementos tales como: cinturón con hebilla en forma de águila (un clásico), corbata americana, punteras, y, de vez en cuando, pañuelos anudados al cuello o muñeca.



Los peinados consistían en fabulosos tupés y puntiagudas patillas, y no dejaba de resultar cómico que dada la juventud de muchos de sus representantes figurara muchas veces escaso bello infantil en lugar de abundante barba adulta.


Su posicionamiento político no estaba muy claro y no solían manifestarse mucho en ningún sentido, pero se les suponía más bien de índole conservadora, quizá motivado por el origen del movimiento en el sur de EEUU. Una de las reglas básicas que recuerdo, era que no se debían llevar prendas de marca, e infringir esta disposición implicaba ser tildado de “pastelero” por tus compañeros.


En España tuvieron diversos representantes en el plano musical entre los que destacaría por su repercusión a los primeros Rebeldes, Loquillo e Intocables (si bien éste ha seguido conservando parte de su imagen), Gatos Locos y poco más. Hoy en día el movimiento está situado a un nivel completamente underground siendo casi imposible divisar algún ejemplar entre la fauna urbana ibérica. Su auge aquí tuvo lugar en la década de los 80 a la sombra del revival vivido años atrás en UK gracias a bandas como los fabulosos Stray Cats (quienes pese a ser estadounidenses triunfaron primero en Inglaterra), Crazy Cavan, Matchbox, Freddie Fingers Lee y demás.







Enemigos ancestrales de los anteriores, el fenómeno heavy en nuestras tierras estuvo marcado desde el comienzo por el estigma de la violencia y la drogadicción, y no ha sido hasta los tiempos actuales cuando por fin ha conseguido establecerse como una corriente mucho más dócil de lo que en un principio se pensó. La militancia de lemas como “El heavy no es violencia” tuvo su razón de ser cuando en aquellos tiempos asistir a un concierto de Saxxon o Iron Maiden suponía poco menos que arriesgarse a que te partieran la crisma en una de las múltiples peleas que se organizaban entre el público dentro o fuera del recinto, cuando no contra los propios artistas (existe el caso verídico de un enchufe de electricidad lanzado contra Ozzy Osbourne, si mal no recuerdo) e incluso a que la banda actuante acabara golpeándote también (caso de Motörhead y sus brutales roadies).




A pesar de todo ello, resultó uno de los movimientos con más seguidores y prácticamente cada aula hispana con alumnos de 12 años en adelante contaba con algún ilustre representante del género, aunque sus movilizaciones generales se producían, fundamentalmente, ante eventos musicales para los que parecían surgir incluso debajo de las piedras.



Estéticamente, tiene una de las señas de identidad más clásicas que se recuerdan: el mullet. En efecto, y a diferencia de la actualidad, ningún sujeto que por aquel entonces aspirara a formar parte de la comunidad heavy podía pasar por alto hacer gala de una buena melena. Quien suscribe estas líneas aborrecía especialmente aquellas que tan sólo tenían el cabello largo a la altura de la nuca siendo normal o corto el resto, porque emparentaban al portador con determinada asociación juvenil radical, aunque había de todos los tamaños, colores y texturas. Otros elementos distintivos de la especie eran los pantalones elásticos ceñidos hasta extremos intolerables en términos de comodidad, acompañados por deportivas, botas militares o tejanas según las modas y la subvariante en cuestión. El torso solía cubrirse con una camiseta de Iron Maiden (clásico atemporal) o Scorpions, y, en menor medida, Metallica y Megadeth. Como complementos habituales utilizaban las muñequeras de pinchos, colgantes y pendientes (cuando el piercing no era todavía una moda impuesta por EP3 y suplementos similares). Debo hacer hincapié en que durante muchos años las féminas militantes en esta corriente cultural eran tildadas, comúnmente, como putas por sus indumentarias sexys y atrevidas, claro que todavía faltaba mucho por desarrollarse en cuestión de igualdad de género en este país.




En cuanto a los máximos representantes hispanos, hay que citar obligatoriamente a los geniales Barón Rojo y Obús, quienes todavía permanecen en activo con algunos cambios en sus formaciones originales, junto a otras bandas con menor repercusión como Ángeles del Infierno, Bellabestia o Asfalto.



En términos políticos no hay una ideología imperante, por lo que podemos hallar ejemplos de todo tipo, si bien en función de la temática de la canción en cuestión (o de la banda) podía oscilar entre el progresismo de taberna (exigencias de libertad para beber y follar sin límite, rebelión contra el poderoso) hasta el machismo más rancio y castizo cuanto se trataba de canciones relativas al dominio sobre la hembra.


Por último y como curiosidad debo mencionar que, en mi opinión, se trata del movimiento que ha resistido mejor el paso del tiempo actualizándose constantemente y gozando de una salud envidiable en la actualidad, sin perjuicio de la inmensa cantidad de variantes que han ido desarrollándose en torno suyo ya conocidas por todos: trashers, representantes del Death o Balck Metal (aquí me remito al fantástico artículo de D. Julito aparecido en este blog recientemente), glammys, etc.

Llegó el turno de la última tribu urbana que trataré en este post. Me refiero a los Punks. En cierto modo, esta corriente cultural se inspiró en algunos aspectos en las dos anteriores y añadió sus propios elementos que conformaron lo que hoy en día todos tenemos en mente: la energía y actitud rebelde de los primeros rockers de los años 50, reconocida e imitada por los popes del movimiento (Sex Pistols, The Clash, Ramones), junto con algunos aspectos propios de la agresividad del heavy tales como las muñequeras de tachuelas o la distorsión y la velocidad de ejecución en su música.



En el caso de Celtiberia, el movimiento tuvo su apogeo durante la llamada “movida madrileña”, aunque lo más cómico del asunto es que tuvo lugar cuando se hallaba en claro retroceso en el resto de Europa y, esencialmente, en UK, cuya explosión se produjo en 1977 y duró poco más de dos años, de ahí lo que comentaba al principio del artículo respecto al habitual retraso de España en estas índoles. A pesar de que los principios de esta manifestación cultural señalan fundamentalmente que se trata de ser uno mismo, existen una serie de características que los diferenciaban del resto de los mortales por lo que se refiere a la indumentaria utilizada, pero no de sí mismos: el uso de pendientes e imperdibles, cabellos coloreados, crepados o bien cortados al estilo mohawk, cadenas y colgantes junto a las susodichas muñequeras y collares de pinchos, pantalones vaqueros rotos en diversos puntos, botas militares, etc. Lo cierto es que hoy en día, y de manera absolutamente paradójica, la globalización de nuestro mundo ha contribuido a que muchas de estas características se hayan transmutado en símbolos de distinción elitista e incluso formen parte de modas pasajeras.



Su significación política se encuadra, teóricamente, en la anarquía y la lucha generalizada contra el sistema establecido siendo, con mucha diferencia, la corriente más politizada de todas las enumeradas hasta el momento, si bien, a mi juicio, los Sex Pistols dieron una completa lección (una vez más) de nihilismo auténtico a las domesticadas generaciones actuales de punks, al embarcarse en su última gira llamada “del lucro decadente” con el objetivo principal de llenar sus arcas riéndose en la cara de todas aquellas formaciones que tanta autenticidad pretendían demostrar a mediados de los 90.



En España los grupos que sobresalieron en la década de los 80 fueron La Polla Records y Kortatu, para mi gusto por encima de los demás, junto a muchísimas otras formaciones como Electroputos, L´Odi Social, Eskorbuto, M.C.D, etc.




He nombrado aquellas tribus urbanas que a mi juicio fueron las más numerosas o representativas hace 20 años. Naturalmente, muchos de vosotros tendréis vuestro propio criterio y gustos, por lo que es probable que no concordéis conmigo completamente, pero tan sólo se trata de eso. De los recuerdos de una época que ya no volverá en la que las diferentes manifestaciones culturales estaban tan diferenciadas unas de otras que debías posicionarte a favor o en contra, pero nunca en medio o junto a todas ellas.

A mí, por supuesto, me encantaban las tres.