viernes, julio 28, 2006

jueves, julio 27, 2006

Miss America (LOVE/HATE)



Este anuncio es de una canción.

Debe escucharla a volumen poco moderado,
y se recomienda cantarla a voz en grito.

Esta canción podría ponerle de muy buen humor,
así que tome precauciones.

NO lo consulte con su farmaceútico.


The girl next door knows the score
She wants more than foreplay
She don't follow fashion
She won't do what you say

Miss America
I really want you to make you feel like you're a queen
Miss America
I really want to make you feel like you've been seen

Little lassie
Trouble maker
Date breaker
Soul shaker too
If I had one wish I'd make the whole world true blue

Miss America
I really want you to make you feel like you're a queen
Miss America
I really want to make you feel like you've been seen

From the mountains to the sea
There's a girl who wants to be
In the valley burning cities
There's a woman

She gets a little tired when she drinks wine
She gets worn down
Relaxed

Miss America
I really want you to make you feel like you're a queen
Miss America
I really want to make you feel like you're a queen
Miss America
I really want ya

lunes, julio 24, 2006

ALTAR OF SIN ROCKS ON...



En este blog tenemos predilección por el country y el metal pesado a partes iguales... pero cuando llega el verano para mi se abre la época de los riffs cañeros y los ritmos de doble bombo desenfrenados y no hay nada más refrescante que oir a Pantera, Fear Factory o Mastodon a toda hostia mientras ando por ahí.

Todo esto para anunciar el lanzamiento de un nuevo album de nuestro compañero Carlos Overkill y de su grupo Altar of Sin que ha puesto a su disposición para ustedes bellacos que se lo quieren bajar todo gratis, justamente pulsando AQUÍ.

Si habitaramos en un universo humanista y hubiera justicia divina este disco merecería cuatro o cinco grammies y no latinos precisamente... Altar of Sin se mueven en los parametros del Death, así que ya sabeis por donde van los tiros. Mi favorita por ahora es Caligula y espero llegar a escucharla algun día en el Wacken Festival.
Rock on, brother!

TERROR FIRMER

he vuelto a la blogsfera y aqui va mi ultimo post de mundomojo una locura de pelicula que todo el mundo deberia ver :-).

No hace mucho que vi esta pelicula con unos amigos y al final uno acabo diciendo que era una autentica basura, cuando para mi es ¡la película mas divertida que he visto últimamente!. En fin mi amigo no entendió el peculiar cine de Lloyd Kaufman, director y actor en esta película donde se auto parodia de manera divertidisima. No hay duda que este tipo es un freak que te cagas, de echo es muy gratificante que exista gente así en el mundo del cine. Al igual que con la tambien buenisima Citizen Toxie en esta película se quedo a gusto de verdad, no se corta un duro ni deja títere con cabeza y es otra de las obras maestras de troma, es cierto que muchas películas de Troma son aburridas e inaguantables pero en estas 2; rodadas ambas en 1999, se nota que Kaufman le puso ganas y mas arte freak que nunca.
La historia es una parodia de un rodaje de una película cualquiera del vengador toxico con un bizarrísimo equipo de rodaje empezando por el director que por cierto ¡¡es ciego!! (interpretado por el mismo Lloyd Kaufman) y con una buenisima historia de amor incluida van sucediéndose extraños asesinatos sobre los miembros del bizarro equipo. Lo mejor es que las risas están aseguradas ya que los diálogos son de lo mas bestia siendo además todo un ataque a ultranza pero con mucho humor al cine comercial de Hollywood y lo que llaman cine “independiente”, de echo este si que es realmente cine independiente.

Todo un auto-homenaje al cine troma ya que podemos ver a la mayoría de la gente que suele trabajar con la compañía de Kaufman y las bizarradas con muchísimo sentido del humor vuelven a sucederse una tras otra sin tregua alguna.
Grandes Tetas, Sexo a piñon, gore del bueno, humor de mal gusto, la vaca loca, Lemmy de Motorhead defendiendo los derechos de los hermafroditas (por cierto interpretados estos por Matt Stone y Trey Parker), Ron Jeremy mutilado, Punk Rock, el gordo de troma comido por una escalera mecánica,..…...
Fans de Spielberg esta es vuestra película

Pues eso, recomiendo a todos que la veáis y de paso agradecer a la gente de nosologore.com por hacernos posible ver con subtítulos estas genialidades sin los que casi con toda seguridad me seria imposible entender los diálogos de estas películas cojonudas ya que mi ingles por ahora tampoco da para mucho.
Salud!!

jueves, julio 20, 2006

Los jóvenes recuerdan a... THE OX



Ante la inmminente gira española de The Who, que podremos disfrutar en la capital y en Zaragoza, rescato este vídeo en el que la banda británica rinde un emotivo homenaje al gran John Entwistle, el primer solista de bajo de la historia del rock. Una ausencia que no podrá suplir el solvente bajista Pino Palladino (que también toca en la magistral mini-ópera "Wire & glass"), porque nunca hubo nadie como The Ox, culpable en gran medida del sonido WHO. El tema apareció en un reciente recopilatorio, "Then and now":



Influenciado por guitarristas antes que por bajistas ("No he aprendido de ningún bajista" solía decir), destacaba no sólo por su talento y habilidad, sino también por tocar siempre a un volumen altísimo (se decía: "puedes tocar a volumen alto, más alto o John Entwistle"). Su manera personal de tocar el bajo (como un instrumento solista) hacía que algunos dudaran de que su instrumento tuviera cuatro cuerdas. Además era un gran trompetista, algo que demostró en más de un disco de The Who, como Quadrophenia. Aparte de sus discos con la banda británica, donde dejó su sello característico, tiene una más que interesante discografía en solitario, y solía hacer pequeñas giras por el Reino Unido en las épocas en las que Pete Townshend decidía parar la maquinaria de The Who. El 27 de junio de 2002 nos dejó huérfanos de su leyenda y figura, pero su música pervivirá para siempre.



We miss you, John.

lunes, julio 17, 2006

Oficinistas

there's a starman waiting in the sky Todos ésos, toda esa gente que vivía en esas casas, todos esos malditos oficinistas que viven de ese modo, no sirven para nada. Carecen de valor, de sueños vigorosos y de enérgicos deseos, y, ¡Dios mío...! ¿para qué sirve un hombre que carezca de estas cosas sino para temblar y esconderse...? Todas las mañanas se encaminaban a su trabajo (yo los he visto a centenares) con el bocado en la boca, corriendo a todo escape para no perder el tren correspondiente a sus abonos, temerosos de ser despedidos si no llegaban a tiempo; por la tarde se volvían con el mismo paso, para que no se les enfriara la comida; luego se quedaban en sus casas por miedo a las calles solitarias; se acostaban con sus esposas, con las que se habían casado no tanto por necesitarlas, sino para que sus dinerillos les garantizaran la miserable carrera por el mundo. Se aseguraban la vida en compañías de seguros y ahorraban algunos cuartos en previsión de enfermedades. Y al llegar el domingo se dedicaban a temer la otra vida, ¡como si se hubiese hecho el infierno para los conejos...! Pues para estas gentes serán los marcianos una bendición: jaulas bonitas y espaciosas, alimento a discreción, crianza esmerada y ausencia de preocupaciones. Después de vagabundear una semana o dos por los campos con el estómago vacío, se dejarán coger alegremente. Al poco tiempo estarán satisfechos y no tardarán en preguntarse lo que hacían las gentes en el mundo antes de que los marcianos cuidaran de ellas.

La Guerra de los Mundos
H.G. Wells

domingo, julio 16, 2006

Juventud sudaca: ecuadorian portable sound system

La verdad es que esto debería ser una actualización del relato de mi bajada a los infiernos, ya que sucedió el mismo día, por la tarde, cuando volvía a mi mansión solariega, tras una dura jornada de trabajo. Justo en el momento en que iba a salir a la superficie y dejar atrás al mundo subterráneo y sus infraseres.

Ahí estaba.

En el momento del Contacto (sí, así, en mayúsculas, como el que ha sido abducido por entidades de Apokolips o de Nuevo Génesis) me ví transportado a la Jamaica de principios de los 60, con las Sound Systems: esas furgonetas con macroequipo de sonido que recorrían la isla ofreciendo las últimas novedades de la música negra norteamericana y haciendo guateques en cualquier plazuela de Kingston. Estas "furgotecas" fueron la génesis de los sellos discográficos jamaicanos que conviertieron a Jamaica en la tierra del ska, el rocksteady, el reggae y los porros de marihuana gigantes.



Como les decía, cuando ya estaba a punto de salir a la superficie, me crucé con ÉL. Un hermano latino, oriundo del Cono Sur, probablemente ecuatoriano (por su carita de globo), vestido como en El Corte Inglés, o en una teleserie española, entienden que viste un latin king: camiseta XXL amarilla, gorra de baseból y bermudas king size. El prenda bajaba con su mp3 a tope de reggaeton y moviendo su cucú al ritmo de temazos como "Aquí está tu caldo" o "Dile a tu vecina que lo mueva ahora".




Hasta aquí nada que se salga de lo normal, dirán ustedes. Pues se equivocan porque nuestro querido Canegundo Isauro Malinche de todos los Santos introducía una variante inusual en estos casos: había acoplado a su aparato reproductor de mp3 unos altavoces de esos del año de la tos que, en tiempos, se acoplaban a los walkman para transformarlos en Pachá Marraketch (no me negarán que, en lo musical, nuestros primos de allende los mares son de lo más generoso...quién no ha pasado a la hora de la siesta debajo de un piso abarrotado de estos pícaros chiquitines y estaban atronando el barrio con "La gasolina" o "Papichulo"...o esas peleas medio en broma medio en serio, totalmente ebrios, como si fueran Juanito Valderrama y Dolores Abril, que acaban, inevitablamente, con abrazo y exaltación de la amistad: "túeresmihem-mano" y la cara -más- hinchada).




Lo cierto es que el efecto era desolador: el tipo disfrazado de Daddy Yankee, con dos altavoces de calamina efecto acero y rejilla negra, del tamaño de un paquete de Caramelos Golia, en la mano y un volumen aproximado al de un grillo encerrado en una caja de cerillas de cocina. Ya les dije al principio que me ví, por un momento, frente a la mismísima Trojan o a la sound system de Prince Buster, cambiando las 4 ruedas por dos jamones criollos y el Caribe por el distrito de Arganzuela.

Creo que se había dado cuenta de lo sosos que somos en la Madre Patria porque la gente le ponía caras raras....él mismo, cuando nos cruzamos, lucía un poco abochornado, como si se hubiera ido desinflando poco a poco desde que salío de casa: como si lo que entonces le pareció supermolón ahora le estuviera martirizando...aún así, con una resistencia numantina, hacía con que seguía las canciones aunque produciendo el "efecto playback" o "doblaje de película porno polaca". Me culpo un poco de que, al llegar a mi altura, debió ver en mi rostro una amplia sonrisa (de amistad) y un brillo en los ojos (de camaradería) que, tal vez, malinterpretase en su bochorno. Lo cierto es que, al cabo de unos segundos, dejaron de oírse los calientes ritmos...tal vez le contagiamos de nuestro egoísmo europeo al escuchar música y, a partir de ahora, Dios mediante, se coloque sus auriculares como todos.


Ps: aquí les adjunto la letra de una cancioncita que no tiene desperdicio ni en el título ( "Estoy bien bellaca") ni en la letra.

Feliz Verano


Dime lo que tienes entre las piernotas
Yo rompo condones como cosa loca
No tiene una bellotita, tiene una bellota
Vete al carajo y mámame la tota

Se cuenta que de las patas estas media loca
Que cuando las abres eso se te brota
Si me invita voy y me gusta tu meque tuata

Porque es grande lo que vi debajo esa toballa
Pero con el tiempo te pusiste yaka
Y anda ataca a esta pasadita
Si te hablan de meter tu no lo echas pa tras
Estoy bien bellaca

Dime lo que tienes entre las piernotas

Rompe condones como cosa loca
No tiene un bellotita tiene una bellota
Yo rompo condones como cosa loca

Se cuenta que de las patas estas media loca
Que cuando las abres eso se te brota
Si me invita voy y le gusta toball...
Vete al carajo y mamame la tota

Una inyeccion pa que tu te vuelves loca

Otra inyeccion pa que te quite la ropa
Atra acentúa bien besa manos y piernas
Porque yo quiero verle esa cosita tierna

Ahora me dicen “kilo en mente”
Ahora me dicen “kilo en mente”
Yo que no me canso de mete y mete
Oye no me canso de mete y mete

hijo esa puta donde es que estan
Toy mas bellaco que phebo y Germán
El man no vende la mayonesa
Aunque la voto blanca y también espesa
Estoy - bien - bellaca...

Dime lo que tienes entre las piernotas
Yo rompo condones como cosa loca
No tiene una bellotita, tiene una bellota
Vete al carajo y mamame la tota.

Se cuenta que de las patas estas media loca
Que cuando las abres eso se te brota

Si me invita voy y me gusta tu meque tuata
Porque es grande lo que vi debajo esa toballa.



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jueves, julio 13, 2006

Carnivale

Es evidente que asistimos a un imparable retroceso del cine americano. Un nivel que baja hasta niveles ridículos, con revisiones de clásicos y de no tan clásicos. Copias absurdas fotograma a fotograma. Precuelas y secuelas imposibles,… Todo esto no hace sino mostrar con descarnada crudeza que en las laderas de Hollywood las ideas son un bien escaso, y que la industria cinematográfica, autocomplaciente como pocas, se ve sin posibilidad de reacción, sin capacidad de iniciar la búsqueda de nuevas propuestas, de asumir riesgos.

Y, mientras el cine pierde fuerza, comprobamos como la televisión ha venido ocupando en cierto sentido ese lugar que el séptimo arte ha dejado vacío. La necesidad de desarrollar propuestas distintas a los patrones establecidos en Hollywood de creativos, directores o guionistas les ha llevado a buscar un hueco en los canales televisivos, donde disponen de más libertad, y en cuyo formato parecen encontrarse más cómodos, sin las cortapisas propias de las grandes distribuidoras cinematográficas. El resultado no puede ser más brillante.

Históricamente las series han sido divertimentos más o menos afortunados, que, atrapados por la dictadura de los niveles de audiencia aparecían y desaparecían sin aviso; producciones de escaso presupuesto con guiones y efectos más propios de la serie B (el Superhéroe americano); actores de tercera e historias infumables que los acercaban mas de lo deseable a las terroríficas telenovelas latinoamericanas (Falcon Crest, Dallas, Norte y Sur…), producciones con un insuperable encanto kitch (el Coche fantástico, el Equipo A, Starky y Hutch, Orzowei, Galáctica),… Ciertamente pocas series que no fuesen comedias habían conseguido un nivel comparable a las grandes producciones cinematográficas. Quizá Twin Peaks, The Twilight zone, Doctor en Alaska… Mención aparte se merecen los Simpsons, sin duda el mejor programa de la historia y que lleva quince años en antena, aunque supongo que no es comparable al tratarse de una serie de animación (si bien está claro que Homer está más presente en la vida de muchos de nosotros que mucha gente de carne y hueso que nos rodea).

Todo esto ha cambiado. Las cadenas de televisión decidieron dar un considerable salto cualitativo en sus propuestas. HBO, WB, NBC,… han apostado fuerte y definitivamente han ganado.

¿Cuántos de nosotros no nos hemos enganchado con alguna de estas series estos últimos años? ¿Cuántos no nos hemos quedado prendado de Lorelai y Rory Gilmore? ¿Quién no se ha quedado perplejo con cada nuevo giro de guión de Perdidos? ¿A qué hora nos hemos acostado viendo capítulos y capítulos de los mafiosos de New Jersey? ¿Quién no ha visto varias veces los episodios de Seis metros bajo tierra? ¿Se puede mejorar el reparto de actrices de Mujeres desesperadas? ¿Quién no querría tener a Kirk como vecino en Stars Hollow o estrangular a Taylor?

Parándose a pensar en qué tienen en común series tan diferentes entre sí, llegaríamos a la conclusión de que muchas giran en historias desarrolladas desde enfoques distintos a los habituales (Seis metros bajo tierra, Chicas Gilmore, House …), que cuentan con guiones sólidos (Perdidos, Mujeres desesperadas, Invasión,..), que se sostienen sobre extraordinarias interpretaciones de fantásticos actores (James Gandolfini, Clancy Brown, Lauren Graham, Edward Herrmann, James Caan…) y sobre ambientaciones sobrecogedoras (la isla de Perdidos, los desiertos de Carnivale, el Montecito de las Vegas…), …

¿Por donde comenzar? En el primer lugar de la lista estarían por méritos propios Los Soprano, una majestuosa recreación actual del mundo de la mafia ítaloamericana, alejada de los fastos de mafiosos de New York, las Vegas, o Chicago. Aquí estamos hablando DEL capo de New Jersey, el enorme Anthony Soprano, más conocido como Tony (“To” o directamente “T”), unos 200 kilos de clase, mala leche y problemas psicológicos directamente provocados por su peculiar trabajo, su madre y su tío Junior. Supongo que la mayoría ya se habrá empapado de todas sus temporadas (la sexta, aún por estrenar en España, es la definitiva, para nuestra desgracia), así que sabréis de lo que hablo cuando puedo asegurar que Los Soprano es lo más grande que nos ha proporcionado la televisión desde que Orzowei colgó el arco.



Así, con los Soprano, o quizá gracias a ella, apareció esta nueva generación de series que nos ha “obligado” literalmente a pasar horas y horas delante de la pantalla. “Seis metros bajo tierra”, “Las chicas Gilmore”, “Perdidos”, “Invasion”, “Alias”,”Mujeres desesperadas”,”House” “Roma”, “Las Vegas”… dejan en muy mal lugar otras series anteriores como Sexo en Nueva York, Urgencias (por dios, el doctor House es mucho más interesante que el sosísimo de Clooney) o Ally McBeal (¿qué puede hacer la escuálida Calista Flockhart al lado de Eva Longoria ó Lauren Graham? ¡Absolutamente nada!), que presuntamente representaban la vanguardia en cuanto a propuestas televisivas se refiere.

Sin embargo, en esta ocasión no hablaremos de ninguna de ellas, todas estrenadas en España y con suficiente difusión a través de canales públicos o del canal Fox (we’re not worth it, we’re not worth it…).

Sin mayor dilación, con ustedes… Carnivale!

Bien, para lo que nunca hayan oído hablar de Carnivale, comentar que era una serie de la exitosa cadena HBO, responsable de Los Soprano o Seis metros bajo tierra. Y digo era por que HBO anunció recién finalizada la segunda temporada que la serie se daba por concluida debido a motivos de rentabilidad. Parece ser que los niveles de audiencia alcanzados no podían sostener unos costes tan altos, debido a que, entre otras cosas, la acción se desarrolla casi enteramente en exteriores, y desde luego, viendo la calidad de facturación de la serie se hace evidente que no debía ser barata. Claro que, lo que los ávidos directivos de HBO no podían sospechar, era que habían creado un monstruo con vida propia. Sucedió que al momento de anunciar su cancelación, cientos de miles de enfermizos fans de Carnivale, furiosos y desquiciados bloquearon los buzones de correo electrónico y saturaron las líneas de teléfono de las oficinas de HBO reclamando un final para la serie, ya que la segunda temporada aún dejaba cabos sueltos, algo así como seguir sin saber quién demonios mató a Laura Palmer.

Para comenzar, Carnivale se desarrolla en el sur de los Estados Unidos en el año de nuestro señor de 1934, justo después del gran desplome de la bolsa norteamericana en el 29, crack bursátil que condenó a la más extrema pobreza a millones de ciudadanos, abocándolos directamente a la muerte por inanición, enfermedad o simplemente a la locura y la esquizofrenia que produce haber perdido todo en cuestión de minutos. Las habituales imágenes que vemos de aquella época de familias enteras tiradas en el camino, harapientos padres de familia enterrando sus recién nacidos, fábricas funcionando a duras penas en condiciones infrahumanas, sustentadas por el trabajo de escuálidos niños,… El gran sueño americano a principios del siglo pasado.


Antes del principio, después de la Gran Guerra entre el Cielo y el Infierno...
...Dios creó la Tierra...
...y dio dominio sobre ella al habilidoso mono al que llamó Hombre.

Y en cada generación nació una criatura de luz...
...y una criatura de oscuridad.

Y grandes ejércitos se enfrentaron de noche en la antigua guerra...
...entre el Bien y el Mal.

La magia existía entonces, la nobleza...
...y una crueldad inimaginable.

Y así fue hasta el día en que un falso sol explotó sobre Trinidad...
...y el Hombre cambió para siempre la maravilla...


Evangelio según San Mateo.


En este ambiente de incertidumbre y desesperación que hemos descrito, un circo ambulante se mueve de pueblo en pueblo a través de los desérticos parajes del sur americano, tratando de limpiarles unos pocos dólares a los habitantes de los poblados que se encuentran en su camino. Y en ese errático caminar que los dirige, se tropiezan con un extraño y confuso joven, Ben Hawkins (Nick Stahl), que en cuya granja en mitad de ninguna parte trata de enterrar a su madre, una mujer cuyo fanatismo religioso y salud mental le hizo rechazarle afectiva y físicamente hasta el final de sus días. Y si bien algunos de los componentes de la caravana pretenden abandonar al joven a su suerte, inconsciente, famélico, sucio y encadenado, el jefe de la caravana, un particular hombrecito de medio metro, Samson (Michael J. Anderson), decide acogerlo bajo la misteriosa premisa de la dirección del circo, “management”, del que sólo se intuye una ronca voz detrás de una cortina roja en el interior de un tenebroso carro. A partir de ese momento, Hawkins entra a formar parte de Carnivale, lo cual responde a un cuidado plan trazado por el misterioso “management”.

Al mismo tiempo, se nos aparece la figura de un sacerdote metodista, el hermano Justin, un tipo de aspecto intimidatorio que pese a su alzacuello y su sonrisa beatífica, desde el primer instante te infunde poco menos que un respeto inquietante que linda con el miedo. Justin, junto a su inseparable hermana, la no menos turbadora Iris, andan tratando de difundir la palabra del señor entre las clases más desfavorecidas. Sin embargo, los métodos del bueno del hermano Justin no son digamos, convencionales. En el primer episodio consigue hacer que una pobre mujer sucia y desquiciada reconozca en su propia parroquia los robos que ha venido realizando del cepillo de la iglesia. En realidad no le convence a ella, si no a su estómago, dando como resultado una secuencia que te descoloca por completo, en un ambiente austero, gris y asfixiante. Cosas del entrañable hermano Justin. Y si el joven Hawkins entra a formar parte de la gran familia circense ambulante con un extraño halo de secretismo en su mirada, paralelamente el hermano Justin desarrolla una extraña e íntima fijación en la creación de una iglesia para disfrute propio y de sus peculiares feligreses.

¿Y qué tienen en común estos dos personajes? Aparentemente nada en absoluto. Tan sólo la pequeña circunstancia de que sus sueños coinciden, y en estos aparecen las mismas inquietantes imágenes: secuencias sin sentido de guerras europeas, lobos atacando en trincheras nazis, espectros con árboles tatuados en el torso, miembros cercenados,… Y a la vez, en que ambos se saben poseedores de extrañas capacidades y piezas fundamentales de un juego que les supera irremediablemente, un juego más antiguo que el propio mundo.

Y si el hermano Justin y Ben Hawkins acaparan un justificado protagonismo en las dos temporadas, no podemos desmerecer al resto de personajes que pululan por los polvorientos paisajes de Carnivale, y que esconden turbulentas personalidades e impecables interpretaciones, desde el pequeño Samson, que vigila y escruta todo lo que sucede a su alrededor y que sirve como portavoz de las directrices del invisible “management”; Sofie, la joven echadora de cartas que se comunica con su madre, Apollonia, postrada desde hace años sin siquiera pestañear pero cuya presencia inquieta a todo quien se la acerca; Iris, una hermana fanática de dios y de su hermano, capaz de asesinar por la obra divina de Justin; la calentorra Rita Sue y su peculiar familia, el entrañable Stumpy y la inquieta (y no menos calentorra que su madre!) Libby; el cabronazo de Lodz, ciego que ve el más allá, y su compañera Lila, la mujer barbuda,… Desde luego, una galería de personajes desconcertante.

Para terminar, no podemos dejar de hablar de Carnivale sin citar sus dos influencias más evidentes: David Lynch y “Freaks”, de Todd Browning. Está claro que la serie bebe directamente de la iconografía de Lynch, sus ambientaciones retorcidas y asfixiantes, inquietantes recreaciones de épocas y de personajes retorcidos,... Pero si es deudora de la obra del director norteamericano, no lo es menos de la película “Freaks”, de Todd Browning, esa maravillosa paradoja sobre la belleza y la fealdad del ser humano que tan bien supo reflejar Browning en su película, ambientada “casualmente” en la misma época y el mismo ambiente que nuestra serie de freaks favorita.

Carnivale, en definitiva… una obra maestra.

lunes, julio 10, 2006

Jóvenes Ocultos (The Lost Boys).


He decidido publicar un antiguo artículo que escribí sobre esta divertida película. Recomiendo a aquellos que no la hayan visto que no lean el artículo puesto que destripo completamente su final.


Siempre he pensado que lo más atractivo de ser un vampiro son los magníficos poderes de los que uno podría hacer ostentación tales como volar, invulnerabilidad a casi todas las cosas; la capacidad de hipnotizar con la mirada y la voz; transformarse en niebla o en entrañables animalillos como murciélagos, lobos y ratas. Las posibilidades que se vislumbran con semejantes dotes son pavorosas y, sobre todo, uno se percata de que si no hace el mal no es por que no quiera, sino por que no puede.



Situémonos a mediados de los años 80 en una localidad californiana, concretamente la ficticia Santa Carla, rodeados de hermosas playas, parques de atracciones y afilados acantilados y daremos con la fórmula que hallaron el director Joel Schumacher y los guionistas Jeffrey Boam, Janice Fischer y James Jeremias para crear la mítica película sobre la que hoy disertaremos (?): “The Lost Boys”, comúnmente conocida en este tolerante país llamado España como “Jóvenes Ocultos”.



El título de la película en su versión anglosajona no hace referencia a un grupo de adolescentes que no hallan su camino de vuelta a casa, sino que, al parecer, es una referencia/homenaje a los compañeros de Peter Pan que permanecerían siempre jóvenes. Los guionistas habían planteado en un principio el argumento basándolo en las peripecias de un grupo de jóvenes vampiros de 10 u 11 años, muy al estilo de “Los Goonies”, donde los hermanos Frog habían sido concebidos como integrantes de un pseudo-club de boy scouts y el personaje de Estrella era un chico. Afortunadamente Joel Schumacher odió la idea desde un primer instante y señaló que sólo haría el film si se aumentaba la edad de los protagonistas, dado que por su temática, sería mucho más interesante y sexy.



Debemos hacer hincapié en que esta fue la primera ocasión en que “los dos Coreys” (Corey Haim y Corey Feldman) hicieron aparición juntos, dando lugar posteriormente a siete colaboraciones en otras películas más o menos afortunadas. Parece ser que los jóvenes congeniaron desde un principio, forjando desde entonces una fructífera amistad que daría mucho que hablar en años venideros por su común afición a ciertas sustancias. No en vano, Corey Haim reconoció posteriormente que durante el rodaje de la cinta fue cuando fumó su primer porro.




Pero dejemos los prolegómenos y centrémonos. La historia que nos ocupa comienza con una maravillosa vista aérea desde el mar del parque de atracciones de Santa Carla, con la melodía principal de la banda sonora acompañándonos. Acto seguido, aparece ante nosotros un tiovivo entre cuyos caballitos camina David (Kiefer Sutherland), un joven socarrón con ganas de montar bronca acompañado de sus amigos, a cual más macarra y bribón. El caso es que éste se fija en una hermosa joven que disfruta apaciblemente del leve contoneo de su vehículo y, sin ningún tipo de miramientos, encaja una mano en su cara no sabemos muy bien con que intención, lo que no parece agradar al acompañante de la dama, el cual les hace saber que ella es su posesión (“!ésta es mi chica¡”) por lo que aparta a David y sus drugos, montándose una trifulca de tomo y lomo. En ese instante aparece el grueso vigilante de seguridad del parque (al parecer, sólo hay uno), quien reduce a nuestro amigo David al tiempo que echa a los gamberros del lugar...pero no quedará ahí la cosa. Horas después, cuando todo el mundo se ha marchado ya, escuchamos unas tenebrosas risas que sobrevuelan la montaña rusa buscando su objetivo entre la noche: el gargantuesco y desgraciado vigilante, quien inocentemente se encamina hacia su vehículo situado en el parking de la zona que, como no podía ser de otra manera, se halla completamente desierta. Tras una inútil carrera y en un vano intento por zafarse de sus perseguidores, el pobre hombre, al llegar a la altura del automóvil, se aferra a la puerta del conductor la cual es arrancada de cuajo y lanzada por los aires junto a su propietario, cuyos chillidos se pierden en la oscuridad junto a sus misteriosos raptores.





Cambiemos de tercio. A través de la soleada costa californiana discurre una camioneta con 3 pasajeros muy particulares. Se trata de Lucy Emerson (Dianne Wiest) junto a sus hijos Sam (Corey Haim) y Michael ( Jason Patric). Discuten alegremente sobre los carrozas gustos musicales de Lucy, hasta que llegan a Santa Carla, “capital mundial del crimen”, según reza la parte trasera de la pancarta que les da la bienvenida. Sam, que es muy perspicaz y desconfiado, percibe un extrañó olor nada más introducirse en la zona pero su bonachona madre refiere que seguramente es el mar el que hiede de tal forma. Junto a una buena versión de “People are strange” a cargo de Echo and the Bunnymen, se nos ofrece una muestra de la fauna que contiene la localidad y, a juzgar por las imágenes, nos hallamos ante la capital mundial del punk, ni Londres ni ostias: Santa Carla. Es tal la cantidad de crestas, pelos de colores e imperdibles que desfilan ante la cámara que uno duda si no estamos ante el visionado de un documental sobre la capital de la pérfida Albión en 1977, pero no, también aparecen predicadores, sucios hippies, turistas cutres y algo sumamente inquietante: carteles por doquier con fotografías de personas en paradero desconocido.





Acto seguido, la feliz familia (la madre acaba de divorciarse del padre de los chicos) llega a su destino: el rancho del abuelo, que es definido por Sam como el lugar en que filmaron “La matanza de Texas”, y pronto el viejo hace gala de su macabro sentido del humor al hacerse el muerto esperándoles en el portal de la casa. Tras una breve introducción donde se nos muestra el carácter quejica y gruñón del abuelete, empieza lo bueno.




Michael deambula por la playa colindante con el parque de atracciones. Es de noche y hay una fiesta muy animada debido a un concierto del maravilloso...Tim Cappello!!!. Pues sí, por este nombre responde el sorprendente cantante de la banda actuante que, por unos segundos, es el auténtico protagonista por que, vamos a ver, ¿alguien puede negar que esa imagen absolutamente rompedora no le haya cautivado en algún momento? El secreto reside en combinar sin ningún tipo de rubor el culturismo con el noble arte de tocar el saxo. Sí, coño, ¿por qué no? Embadurnamos nuestro musculoso cuerpo con aceite, nos ponemos unas ropas que realcen nuestra magna figura y nos colgamos un saxofón al cuerpo, al tiempo que cantamos ejecutando sensuales movimientos de cadera para excitar a las señoritas que han acudido a vernos y...todo resuelto!!!. Bien, dejando atrás a semejante sujeto, lo cierto es que los tres componentes de la familia conocen en ese instante a personajes que van a ser fundamentales para el desarrollo de la historia: Michael, que al parecer anda algo necesitado, divisa a una hermosa joven que responde a su mirada y se siente inmediatamente atraído por ella. A todo esto, Lucy husmea por la zona en busca de trabajo, lo que la lleva al videoclub de un tal Max, y Sam acaba en una tienda de cómics donde conoce a los hermanos Edgar y Allan Frog (en efecto, se trata de un homenaje al gran Edgar Allan Poe y a su relato "Hop-Frog"), dos frikis de cuidado que regentan tan noble negocio, quienes pronto hacen notar las extravagantes (acojonantes diría un servidor) ropas del pequeño de los Emerson, al tiempo que le recomiendan un inquietante cómic sobre vampiros. Por cierto, no podemos abandonar este pasaje sin hacer referencia al increíble mullet que luce Corey Feldman (Edgar Frog), quien, sin duda, se estaba haciendo ya un hombrecillo de provecho por aquel entonces (?). Tras un cambio de plano y para finalizar la escena, vemos que el sujeto que al principio de la película había mantenido una trifulca con David y sus colegas es absorbido junto a su novia por extrañas fuerzas del mismo modo que el orondo vigilante del parque, es decir en el interior de su coche en el parking.




Bien. Volvamos al parque de atracciones. Michael se siente rebelde y adquiere una chupa de cuero, al tiempo que se plantea ponerse un pendiente, cuando es asaltado por la muchacha de la otra noche. Se trata de Estrella (Jami Gertz), quien tras una breve charla conduce a nuestro amigo hasta el mismísimo David y sus colegas. Pronto se palpa la rivalidad entre ambos jóvenes (¿a ver quien la tiene más larga?) y se retan a una carrera en motocicleta, que era el modo más habitual de expender testosterona en la bendita década de los ochenta. Todo ello les conduce a la guarida de los moteros y da lugar a una divertida y trascendental escena donde estos últimos juegan con Michael haciéndole creer que engulle gusanos y lombrices en lugar de carne de emigrante muerto, esto...de rica comida china, quería decir. A continuación beben de una misteriosa botella que al parecer contiene vino, lo cual es muy celebrado por las huestes hard-rockeras de David, y acaban llevando a Michael Emerson a jugar peligrosamente con las vías de un tren y a saltar al vacío (¿vías de tren? ¿Kiefer Sutherland? ¿Década de los 80?, hmmm, huelo a “Stand by me”).




Comienzan los sucesos extraños. Al día siguiente, la familia Emerson amanece feliz: todo parece funcionar bien. Excepto Michael. Últimamente anda más chulo que nadie y se pasea por la casa con gafas de sol y un pendiente de reciente adquisición y, claro, con semejante pinta sólo puede dar problemas. Mientras Sam se da un baño y hace juegos con la espuma (curioso, debe ser de los pocos adolescentes de 15 años que no se la casca en la bañera) su hermano mayor irrumpe en el cuarto de baño con malas intenciones pero Nanook (el perro de Sam) lo ve venir y fielmente protege a su amo. Esto da lugar a que los dos hermanos discutan hasta que se percatan de que Michael sólo se refleja a medias en un espejo: se está convirtiendo en vampiro!!!. Asustado, el pequeño se encierra en su habitación y el primogénito, muy cansado de la fiesta del día anterior, se retira a dormir. Pero algo nada mal, se despierta con su nariz aplastada en el techo y es que en ese mismo instante está volando! el pobre aun no domina sus desconocidos poderes por lo que se abre paso como puede hasta la ventana desde donde sale al exterior, y aparece a la vista de su hermano (parodia inconfesable de la mítica escena de la serie de “El misterio de Salem´s Lot”) el cual totalmente acojonado llama a la madre y se monta un pitote de padre y muy señor mío. Finalmente la cosa acaba en ligera regañina de la progenitora al pequeño y ya está.




Algo raro le está pasando a Michael, quien presto acude a la guarida de David y cía para pedir explicaciones, pero en vez de hallar a estos se encuentra a una Estrella en celo quien no tarda ni dos segundos en seducir a nuestro amigo y llevárselo a la piltra para cabalgarlo. Mientras, Sam, que es muy inteligente, sospecha que todo comenzó cuando su madre empezó a trabajar en el videoclub de Max, por lo que compartiendo su punto de vista con los entrañables hermanos Frog deciden desenmascarar al sujeto en cuestión. Todo ello da lugar a una cómica escena donde se humilla sin descanso al pobre hombre mojando sus cojones con agua helada, haciéndole ingerir cantidades indecentes de ajo y asustándole con su propia visión en un espejo (sí, admitámoslo, es jodidamente feo el muy cerdo). Pero no, todo es erróneo, Max es lo que aparenta: un pringado que se quiere follar a mamá y punto. A todo esto, llegó la hora de la verdad para Michael, el cual por fin se encuentra con David y le pregunta acerca de sus extrañas sensaciones (No. No ha descubierto una nueva sexualidad). Todos juntos se acercan a una playera fiesta donde suena la inmortal “Walk this way” de RUN DMC y Aerosmith, y allí tras una breve perorata, David y sus chicos se descubren como lo que son: jóvenes y sanguinarios vampiros que no dejan títere con cabeza (por cierto, debemos añadir que el sujeto del inicio de la película, el macarra del mechón blanco que supuestamente había sido ajusticiado junto a su novia en el parking, vuelve a hacer incomprensiblemente acto de presencia, para ser reasesinado de nuevo). Y así Michael descubre que es un vampiro y que todo lo acontecido no se debía a un cambio hormonal sino a su transformación en Señor de la Noche (sí, Batman también lo es, por supuesto). Nunca morirá y tampoco envejecerá, sin embargo, tal y como señala David, debe comer para mantenerse fuerte (de ahí los magníficos poderes a que me refería al inicio de este escrito).




Llegó el momento. Tras una fugaz visita de Estrella a la casa familiar, Michael es informado de que su conversión vampírica no será completa hasta que infecte a su primera víctima, así como que si el jefe de los chupasangres muere, recuperará su condición humana. Rápidamente una expedición con los intrépidos hermanos Frog se encamina hacía el santuario vampírico con el fin de acabar con ellos, y tras buscar los ataúdes donde puedan conciliar su sueño los peculiares Nosferatus se encuentran con una gran cripta que hace las veces de gigantesco féretro. Allí dan buena cuenta de Marco, el vampiro con el peinado más horroroso que uno haya podido contemplar en la historia del cine (con el permiso del gran Blácula, acerca del cual algún día se perpetrará un artículo en esta humilde página), y ello les acarrea la cólera de David (coño, esto tiene reminiscencias bíblicas!!!), quien con su mirada circunspecta parece disfrutar de los futuros tormentos a los que someterá a nuestros amigos.




Está claro que los vampiros clamarán venganza por semejante afrenta, por lo que nuestros chicos se preparan para una singular acometida en el hogar de los Emerson: no importa que David y sus “partners” jamás hayan estado o sido invitados al antedicho lar y, por tanto, puedan entrar en éste. No hay problema, el guión se salta una de las reglas de oro de la mitología vampírica y nos prepara para una batalla de dimensiones hercúleas. Pistolas con agua bendita, bañeras repletas de agua con ajos, arcos y flechas componen el arsenal con el que nuestros héroes esperan a los Habitantes de la Oscuridad. Cual vulgares Santa Claus, los vampiros se cuelan por la chimenea dando lugar a una serie de singulares duelos. Así, el vampiro moreno se enfrenta a Sam en el salón de la casa, siendo ensartado con una flecha a la radio y muriendo electrocutado (ejem! Que nosotros sepamos, el estomago y la electricidad no deberían suponer problema para un chupasangre, pero como la escena está bien no rechistaremos). A su vez, los pintorescos Frog se enfrentan al vampiro rubio en el baño de la casa y, con la ayuda de Nanook, lo introducen en una bañera repleta de agua bendita y ajos, muriendo éste y dando lugar a un fenómeno realmente curioso: al parecer, algo así como el espíritu del sujeto se introduce en las cañerías de la casa y se expande por ellas, siendo expelido en todos los desagües como una desagradable mezcla acuosa-sanguinolenta que deja el hogar hecho unos zorros. Por último, el duelo más espectacular debía estar reservado para los gallitos del corral: Michael y David. Así, ambos vuelven a poner a prueba sus respectivas virilidades en duelo, finalizando con el consecuente (por aquello del guión) ensartamiento de David en unos cuernos de reno.





Pero, algo ocurre: Michael sigue siendo un vampiro a pesar de que el “teórico” jefe ha muerto. Acto seguido Lucy y Max llegan a la casa y se encuentran con el tremendo desbarajuste que ha sufrido esta. Pero Max tiene una explicación ante el enfado de su amada. Sus chicos no se han portado bien. En efecto, este resulta ser el jefe de los vampiros quien, astutamente, ha tratado desde el principio de introducir a Michael en la hermandad y así tener la excusa ideal para embaucar a Lucy y Sam. Cuando todo parece estar perdido y la Sra. Emerson está a punto de sucumbir en sus pestilentes fauces, hace acto de presencia el abuelo, quien con un vehículo que debe ser cercano a un tanque por su potencia destructiva irrumpe en la estancia clavando un pedazo de madera de la pared en forma de estaca gigante en el cuerpo de Max y acabando de esta forma con el Príncipe de la Oscuridad. Todo se arregla y Michael, Estrella y Lady (una niña vampirizada que pinta poco en el meollo) vuelven a la normalidad. Frente al jolgorio general, el héroe de la noche, el abuelo, se desentiende de todo y se dirige a la cocina para tomar su refresco favorito. Pero esta indiferencia no pasa desapercibida para su hija Lucy, quien le pregunta si se encuentra bien, a lo que el viejo responde: “hay sólo una cosa de Santa Carla que nunca he podido aguantar. A esos malditos vampiros”. Y ahí está la broma final, resulta que el puto fósil siempre había sabido lo de los chupasangres y se lo había ocultado a su familia quien felizmente había venido a vivir al lugar.



Cabe decir como curiosidad final que la película acababa en el guión inicial con los vampiros supervivientes reagrupados en su guarida y con la estampa de un mural datado en 1900, que contenía la imagen de Max exactamente igual de joven que en la época en que transcurre la acción, aunque, lamentablemente para quien suscribe estas líneas, no llegó a filmarse.



Y aquí termina este homenaje a una película clásica de la década de los 80 de la que, sin duda, es completamente recomendable su visionado actual por muy desfasadas que estén sus ropas o actitudes. No olvidéis cerrar esta noche bien vuestras ventanas así como poned una buena ristra de ajos alrededor de vuestro cuello para dormir.

viernes, julio 07, 2006

ULISES 31


Hace tiempo ya que en el canal Cuatro nos ha alegrado las mañanas con la emisión de una de las series más entrañables de los 80, el Comando G, pero cuál ha sido mi sorpresa esta semana al comprobar que inmediatamente después venía una de las series menos reivindicadas de aquella época. Ulises 31, menuda maravilla, no podía creérmelo. Telémaco, Nono,… esa pegadiza canción, … la estética grecofuturista, ese Ulises, una especie de Sandokan convertido en caballero jedi, esas historias surrealistas,…
Ulises rocks!!!

http://www.youtube.com/watch?v=N8HFE1P41t4&search=ulises%2031

jueves, julio 06, 2006

Cuando eran jóvenes: Jimi Hendrix con The Rolling Stones

Imagen: Jimi Hendrix celebrando su último cumpleaños con The Rolling Stones en el backstage del Madison Square Garden (New York), el 27 de Noviembre de 1969.

Sonido: Grabación de 1967 de Jimi Hendrix, Brian Jones, Dave Mason y Micth Mitchell en los estudios Olympic de Londres.

miércoles, julio 05, 2006

Pierre Louÿs (1870-1925)


"Debe estar completamente convencida de esta verdad: todas las personas, sin importar el sexo o la edad, albergan secretamente la esperanza de que usted les chupe el sexo, pero la mayoría no se atreverá a manifestarlo".

Esta y otras verdades de la vida en el Manual de civilidad para señoritas, de Pierre Louÿs.

lunes, julio 03, 2006

TEBEOS DIGITALES (6) Historia y Gloria de la Dinastía de los Patos. Ed. Montena.

Mi cosmovisión se formó leyendo Don Mikis. En estos tebeos aprendí historia, geografía, buenas maneras, figuras retóricas, tópicos, savoir faire, numismática, colombofilia, halterofilía, ajedrez sobre hielo, alpinismo submarino, savoir faire etc. etc.

Donde andarán hoy en día mis ejemplares de la Dinastía de los Patos? Pues no tengo ni puta idea. Hace ya tiempo me tropecé con ellos en ebay. Los vendía un gallego... los Don Mikis y las monedas por separado y más caros que la heroína. (si, las monedas. Este es un recopilatorio pero se publicaron por entregas y con cada Don Miki regalaban una moneda relacionada con cada episodio ¿Qué tebeos hacen eso hoy en día)

Afortunadamente con esto del internet han surgido internautas anónimos y altruistas que han escaneado joyas como ésta y las han puesto al servicio del pueblo español y sus vecinos hispanohablantes.

Las historias del Gilito original del americano DON ROSA son también geniales pero yo siempre preferiré las de éstos anónimos dibujantes y guionistas italianos que hasta donde yo se siguen trabajando y publicando aunque aquí desde los 90 (periodo también interesantísimo) no hemos vuelto a ver mucho.

Pulsen aquí para bajarse digitalmente la primera parte de la Historia y Gloria de la Dinastía de los Patos... y si veo que ha tenido aceptación entre vds anónimos nostálgicos les subo la segunda en un pis-pás.