martes, diciembre 26, 2006

Estilismos que hicieron daño a los jóvenes (2)

Nik Fiend, de Alien Sex Fiend

El Ete y el Oto.

Feo, tísico y desagradable de ver. Durante muchos años creí que era el (menos) feo de los Hermanos Calatrava que, aprovechando su físico (con ese careto solo se puede ser siniestro o pies negros), había pillado un filón. Todavía me lo creo a ratos. Pero no. Al tipo le bautizaron como Nik Wade, aka Nik Fiend, en Cardiff. Con una cara que ya no se lleva ni en los frascos de veneno, un físico que no le cambiaría ni el más adicto a los retrovirales y un estilismo que ríase usted de las mamarrachadas de Tim Burton, lo más meritorio de él no es que haya conseguido vivir del chou, o que no le tiren piedras por la calle sino que tiene señora, el otro 50% del grupo...Hay que ser muy (pero mogollón) siniestra para acostarte con éste pollo.

Cú-cu...Trás!!!



Además es un Artista Total: no solo compone, actúa y crea sino que, además, PINTA...¿y cómo pinta? pues como lo hace todo...así, de aquella manera...


¿No les quedaría monísimo en el salón, al lado de la foto de Nueva York de noche, comprada en Ikea? El precio es de unos 600 € y no me parece caro comparado con el precio psíquico que nos hace pagar Nik con sus cosas....y, encima, aplicándonos un interés malvado, y no a 30 años...a perpetuidad...

Si se animan, no obstante, a tocar su obra musical aprovechen éste magnífico ofertón que recoge www.ipunkrock.net , una preciosa caja para coleccionista que, atención al bonito detalle, entre otras cosas viene con "una minimierda de plástico"...parafraseando el anuncio de tarjetas de crédito: "hay cosas que el dinero no puede comprar"


"Grupo: ALIEN SEX FIEND

Nacionalidad: Inglaterra

Título del box-set: A.S.F.boxReferencia: WINDSONG02

Encofrado en caja de cartón rígido.Editado en Inglaterra por Pinnacle. Distribuído sólo en España, Alemania, EStados Uniods y Reino Unido.

Contiene: 5 discos (4 12" y 1 10"), un poster y una camiseta exclusiva, diñedos por NIK Fiend, un libro y una mini mierda de plástico".

Que en ningún hogar de España falte nunca una superminimierda de plástico.


No, no es Fito Cabrales. Es Nik.


Gótico tardo...tardío.



No, no es Nik. Es Max Schreck.



Musicalmente son bastante repetitivos aunque si son aficionados a lo oscuro, a la ola gótica, pues sabrán apreciarlos. Lo que es cierto es que los Fiend fueron, en cierta medida, precursores de lo que hoy es norma en la música oscura: la amalgama de tendencias, lo fronterizo del sonido y el regusto industrial. Tanto es así que unos conocidos, curtidos en la Ruta del Bakalao, ya en sus comienzos a mediados de los 80, portaban camisetas de estos pollos y decían que, en los sitios buenos, sonaban junto a Front 242, Nitzer Ebb, remixes de Bauhaus o Big Pig y no Chimo Bayo o el bakalao guarrero que pone pinochos a los chavales con peinado de búho Real.



Al ataquerl!!!


Les cuelgo dos vídeos: el primero, Buggin Me, porque me mola la canción y en ella se aprecia que le deben tanto al punk como al after punk. El segundo para que vean el antro más famoso de esta movida en Londres: la Batcave, el Rock-Ola de los siniestros, el sancta sanctorum de los torturados y pálidos modis (como se decía aquí en tiempos remotos).


Descansen en paz



jueves, diciembre 14, 2006

Estilismos que hicieron daño a los jóvenes (1)

¿Son ustedes de los que creen que cualquier tiempo pasado fue mejor? ¿Están seguros? Busquen el álbum de fotos y mírense en fotos antiguas, mírense.¿Qué pintas,eh? ¿ A que ya no les parece que antes todo molaba más? Y es que vaya fachas que me han llevado.
¡Vaya camisitas de paramecios! Y, ¿qué me dicen de los Levi's pesqueritos? Eran ideales para combinar con ese mocasín sin suela de putero de Miami y con ese calcetín blanquísimo que hacía que las viejas le cedieran el asiento en el Metro pensando que tenía usted sendos esguinces en sus adolescentes tobillos. ¿Qué hay de ese plumas Roc Neige brillante que parecía que lo había frotado con aceite de oliva antes de salir de casa? Y el chándal de tactel fosforito que le hacía brillar en la oscuridad como si fuera Campanilla? ¿Las sudaderas con el esmaili del Acid House? ¿Y los zapatos de Frankestein? O esos pantalones pitiriti que hacían que se les marcase las venas de la polla y oprimían tanto sus testículos que no les ha dejado más posibilidad que adoptar un niño checheno (que en Navidades se bebe el Vodka Yurinka de la cesta de la empresa como si fuera agua mientras grita "Na zdorovie").
¿No llevaron acaso esas camisas cantosas de lunares/rayas/cuadros, modelo "Horror Vacui"? ¿Las botarracas de deporte que parecía que jugábamos todos en la NBA? O las Martens de Fofito que te daban ganas de gritar al menda de turno, con voz de Tonetti, eso de "Dóndeh eftán lof niñofs"?
Que conste que solo me meto en la vestimenta porque si ya tocara los estilismos capilares a los que los más modernos de ustedes se han sometido esto sería un no parar de reir: tupés, flequillos de emperador romano/tonto-de-pueblo, pelito engominado con el tomito rizado como de señorito de cortijo o, los más atrevidos, lo preceptivo de su tribu urbana correspondiente... porque esa es otra: el peinado. Para la gente normal encontrar un peinado que nos favorezca es como dar con la firma: algo que nos definirá y nos acompañará toda la vida, porque si no cambiamos de firma desde la adolescencia hasta la muerte ¿por qué lo íbamos hacer con el método para domar los pelacos? Los menos fashion, a partir de una edad, lo tenemos claro: más largo o más corto, con patillas o sin ellas, pero el tomo inalterable (en lo que a estilismo se refiere, claro).
Y eso que ustedes son personas normales (já!) y sus pintas son de andar por casa. Ahora (y en sucesivas entregas) vamos a retratar a aquellos personajes que, por su profesión, han tenido que ir un paso más allá en los de las pintas y se han dejado disfrazar por mánagers y estilistas sin escrúpulos: los músicos de Rock (y Pop).
Acompáñenme en un fotográfico paseo por los sinuosos (y horteras) caminos de la música popular. Y no se asusten, aunque lucen terroríficos no pueden hacerles daño.


Steve Strange, de Visage

En mi humilde opinión, un príncipe entre la vanguardia más mamarracha de la historia de la música pop...y eso es mucho decir. Uno de los más (si no el más) hortera y marciano de una movida que ya de por sí venía fina, los Nuevos Románticos, y que nos va a dar mucho juego en esta sección. Si las pintas estrafalarias, a la manera de la cara como espejo del alma, fueran indicativas de la maldad intrínseca de una persona, podríamos decir sin equivocarnos que Steve Strange es el Anticristo, los Hermanos Malasombra, el Dr. Infierno, Adolf Hitler, Lex Luthor, el Sacamantecas y Terelu en una sola persona. Pero, vean y juzguen ustedes mismos.


Tal para cual


Mimo from hell



Black and White Nigthmare


Mi padre abusó de una gallina


Jarl!


Tengo mundo interior




Boy George, de Culture Club

Este era feo de joven y espeluznante ahora de viejo. De joven era como uno de esos travestidos tailandeses que lo mismo te estimulan el nabo con un masaje de pestañas que te dan una patada volante de kick boxing en el gepeto. Ahora de mayor, ternesco, gordaco, es igualito a Divine que en paz descanse. Impagable el maquillaje, los pelos, la ropa....el concepto global, vamos. Una pesadilla recurrente en mi imaginario juvenil junto con las prisiones turcas, los descampados y El Garbanzo, mi profesor de francés.

El Niño Jorge




El deporte no está reñido con el desfase




Nos encanta la joyería creativa




Mi Primera Comunión



Dí No a las Drogas



Divine...digo Divina





Dave Hill, de Slade

De éste ya les hablé aquí. El caso de David Colina tiene retranca porque es muy triste ser un mamarracho por obligaciones contractuales,pero es que éste, de paisano, era igual o peor. Feo, rancio y con pinta de tarugo no sé si en su caso particular las pintas exageradas del glam le beneficiaron y consiguió hacérselo con alguna groupie borracha o le hundieron aún más en la miseria. Yo tengo la teoría de que la gente guapa de verdad tiene licencia para ponerse lo que sea, que su belleza les redime y que, incluso, el hecho de ir vestidos como en si Agatha Ruiz de la Prada hubiese cenado fuerte y hubiese tenido soñarrina, les hace más exóticos y atractivos. Son esos casos en los que uno abre una revista y ve una modelo tipo Naomi Campbell, vestida con una bolsa de basura, diadema con luces de los chinos, calentadores color pistacho y unas pantuflas y se pone palote, y no lo entiende, y se preocupa. En el caso de los muy feos (y Dave es muy, muy, pero que muy feocho), la fantasía en el vestir les afea aún más: en lugar de excéntricos les hace parecer, directamente, locos peligrosos.
Lo cierto es que el resto del grupo son como Los Hombres del Saco pero palidecen al lado de Hill el cuál, en contra de la lógica, con ya casi 60 berejes, ha mejorado bastante si bien auqneu por fin se ha depilado esa ceja que parecía un cierre de velcro quizás se ha pasado porque ahora tiene dos cejas finas y triangulares que le hacen parecer a Paco de España.
No le tiren cacahuetes.



Vengo en son de paz, llévenme ante su Líder



Belén Viviente



Desenfadado, vital, alegre...un chico de su tiempo




Oro-plata, oro-plata, monta y cabe





Dee Snider, de Twisted Sister

Más feo que mandar al abuelo a pillar cocaína. Con una boca como una caja de herramientas abierta, un peinado de Psycho Little Orphan Annie, pintas del espacio exterior-exteriorísimo y el careto como Sarah Jessica Parker en modo berserker. Un travestón con voz cazallera con todos los boletos para ser de New Jersey.Impagable.



Hola fans de El Loco Mundo de los jóvenes



Estoy loquita de atar



No, no soy Bette Midler, corazones

(Continuará)

domingo, diciembre 03, 2006

MÖTLEY CRÜE. THE DIRT (II)


Como ya comenté en su día, con este artículo continuaré la inmersión en la autobiografía de la banda angelina, cuya primera parte podéis leer aquí.

En el anterior escrito traté sobre sexo, drogas y rock´n´roll, que son el núcleo central del libro y, como no podía ser menos, en esta segunda parte el tema incidirá de nuevo en la clásica triada.

Uno de mis pasajes favoritos es el que relata el tour de los Crüe con Ozzy Osbourne. Sencillamente, historias como la que a continuación voy a transcribir, son las que otorgan sentido a las tópicas frases acerca del exceso y la locura en el mundo del Rock.

"PENSÁBAMOS QUE ÉRAMOS LAS CRIATURAS MÁS MALAS EN LA GRAN TIERRA DE DIOS. Nadie podía hacerlo tan difícil como nosotros, ni tanto como nosotros, y salirse con la suya como nosotros. No había competencia. Cuanto más jodidos estábamos, más grandes pensaba la gente que éramos y más nos suplicaban que debíamos jodernos. Las radios nos traían groupies; los mánagers nos daban drogas. Cada persona que conocíamos se encargaba de que estuvieramos constantemente jodidos. No nos importaba una mierda sacar nuestras pollas y orinar sobre la mesa de la sala de radio durante una entrevista, o follarnos a la locutora en directo si estaba medianamente decente. Creíamos que habíamos elevado el comportamiento animal a una forma de arte. Pero entonces conocimos a Ozzy.

No nos pareció muy excitante cuando Elektra Records nos dijo que nos habían conseguido ser teloneros del tour Bark at the Moon de Ozzy Osbourne. Habíamos tocado unas pocas fechas con Kiss después de Too Fast for Love, y no sólo eran increíblemente aburridos, sino que Gene Simmons nos había echado del tour por mal comportamiento. (Imaginad mi sorpresa 17 años después cuando cuando el as-hombre-de-negocios Gene Simmons me llamó cuando escribía este capítulo, preguntándome no sólo por los derechos del film The Dirt sino por la exclusiva de los derechos cinematográficos de toda la historia de Mötley Crüe hasta la eternidad).
Empezamos a prepararnos para el tour con Ozzy en el Long View Farm en Massachussets, donde los Rolling Stones habían ensayado. Vivíamos en desvanes y les rogué que me dejaran estar en el que Keith Richards había dormido, el cual estaba en el granero. Nuestros conductores de la limousina nos traían tantas drogas y sedantes de la ciudad, que prácticamente no podíamos mantener nuestros ojos abiertos durante los ensayos. Tommy y yo pusimos un cubo en medio de nosotros, y así teníamos algo donde dejarnos caer. Una tarde, nuestro manager y la compañía discográfica vinieron a ver nuestro progreso, o retraso, y a mí me pillaron doblado.

Mick, nuestro implacable supervisor y controlador de calidad, se alzó hasta el microfono y anunció a la sorprendida masa de hombres de negocios y dispensadores de cheques, cuotas y avances: "Quizá podríamos tocar esa canción para vosotros, si Nikki no se hubiera pasado metiéndose toda la noche heroína". Me cabreé tanto que tiré mi bajo al suelo, caminé hacia el micrófono, y partí el pié de micro en dos. Mick, por entonces, ya estaba en la puerta, pero lo perseguí colina abajo, los dos calzados con plataformas, como dos putones en una pelea callejera.
El tour comenzó en Portland, Maine, y cuando estábamos entrando en el estadio, nos topamos con Ozzy haciendo su prueba de sonido. Llevaba una pesada chaqueta hecha de piel de zorro y estaba adornado con kilos de oro en joyas. Permanecía en el escenario con Jake E. Lee a la guitarra, Rudy Sarzo al bajo, y Carmine Appice a la batería. Este no iba a ser otro tour con Kiss. Ozzy era una temblorosa, tirante masa de nervios y estaba loco, incomprensiblemente enérgico, y nos contó que cuando estaba en Black Sabbath tomó ácido cada día durante un año, sólo para ver qué pasaba. No había nada que Ozzy no hubiera hecho y, como resultado, no había nada que Ozzy pudiera recordar haber hecho.
Fuimos a muerte con él desde el primer día. Él nos tomó bajo su ala y nos hizo sentirnos confortables tocando para veinte mil personas cada noche, y nuestro ego creció como ningún otro que hubieramos tenido con anterioridad. Después del primer show, tuve un sentimiento parecido al que ya sentí cuando llenamos nuestra primera noche tocando en el Whisky. Sólo que esto era más grande, mucho mejor, y mucho más cercano a la victoria definitiva, fuera lo que fuera y estuviera donde estuviera eso. El pequeño sueño que habíamos tenido todos juntos cuando vivíamos en la Mötley House estaba a un paso de ser una realidad. Nuestros días matando cucarachas y buscando comida habían pasado. Si la actuación en el US Festival fue un pequeño indicio de lo que podíamos llegar a ser, el tour con Ozzy fue el momento que puso a toda la banda al rojo vivo. Sin esto, hubieramos sido probablemente como otras bandas de L.A. estilo London, estrellas incipientes que nunca acaban de despegar.



Ozzy no pasó casi ninguna noche en su bus: estaba siempre en el nuestro. Aparecía por la puerta con una bolsa de coca, cantando "Soy el hombre del polvo, trayendo todo el polvo que puedo, que puedo", y nosotros esnifábamos el polvo durante toda la noche, hasta que el bus se paraba en la próxima ciudad en que tocábamos.


En una ocasión, esa ciudad resultó ser Lakeland, Florida. Salimos del bus bajo el calor de la mañana, y nos fuimos directos al bar, el cual estaba separado de la piscina por una ventana de cristal. Ozzy se quitó los pantalones y metió un billete de un dolar en el agujero de su culo, entonces entró en el bar, y ofreció el billete a cada pareja de su interior. Cuando una mujer mayor comenzó a maldecirlo, Ozzy cogió su bolso y comenzó a correr. Volvió a la piscina sin vestimentas excepto con un minúsculo vestidito que había encontrado en el bolso de la anciana. Nos descojonábamos, sin estar muy seguros si sus travesuras eran fruto de un perverso sentido del humor o de un severo caso de esquizofrenia. De cada vez más, tiendo a pensar lo último.

Allí estábamos todos, con camisetas y pantalones de cuero, Ozzy con su vestido, cuando de repente me dió un codazo. "Hey, colega, tengo un antojo".

"Colega", dije, "nos hemos quedado sin coca. Quizá puedo enviar al conductor del bus a por más".

"Dame el cilindro", dijo, sin inmutarse.

"Pero, colega, no hay polvo".

"Dame el cilindro. Tengo un antojo".

Le pasé el cilindro, y se fue hacia una grieta en la acera, agachándose sobre ella. Vi una larga columna de hormigas, marchando hacia una pequeña trinchera de arena construida justo donde el pavimento se topa con la porquería. Y mienrtas pensaba, "No, no lo hará", lo hizo. Puso el cilindro en su nariz y, con su desnudo blanco culo saliendo de debajo del vestido como una tajada de melón, tragó la columna entera de hormigas usando su nariz con una sóla y monstruosa aspiración.

Se levantó, echó hacia atrás su cabeza, y terminó con una poderosa esnifada derecha que probablemente envió a una o dos hormigas descarriadas hacia el fondo de su garganta. Entonces se levantó el vestido, se sacó la polla y comenzó a mear en el pavimento. Sin ni siquiera mirar a la creciente audiencia (todo el mundo del tour lo estaba mirando, mientras la vieja señora y las familias en la piscina pretendían simular que no), se agachó, y metiendo el empapando vestido en el charco, lo lamió. No sólo lo rozó con su lengua, sino que dio una docena de largos, persistentes y sonoros lametones, como un gato. Entonces se levantó, ojos llameantes y boca húmeda de orina, me miró y dijo "!Haz lo mismo, Sixx¡".

Tragué saliva y comencé a sudar. Pero este era un reto que no podía rechazar. Después de todo, el había hecho mucho por Mötley Crüe. Y, si queríamos mantener nuestra reputación como la banda más cretina del rock, no podía echarme atrás, no con todo el mundo mirando. Me desabroché los pantalones, saqué mi polla delante de todo el mundo en el bar y en la piscina. "Me importa una mierda", pensé para darme coraje mientras creaba mi charco. "Chuparé mi meado, que más da, viene de mi cuerpo de todas formas."

Pero cuando me agaché para terminar lo que había comenzado, Ozzy apareció y me apartó. Allí estaba él, a cuatro patas delante mio, lamiendo mi meado. Levanté mis manos: "Tú ganas", dije. Y lo hizo: a partir de ese momento siempre sabríamos que, estuvieramos donde estuvieramos, fuera lo que fuera lo que hicieramos, habría siempre alguien más enfermo y desagradable que todos nosotros.