domingo, abril 23, 2006

BRET EASTON ELLIS II


Este post supone la continuación del publicado a principios del mes pasado sobre la obra de Bret Easton Ellis. En semanas venideras publicaré la última parte, donde tendrán cabida los comentarios sobre "Los confidentes", "Glamourama" y "Lunar Park", ésta última es la nueva novela del escritor, y es muy recomendable, especialmente para quienes ya conozcan sus demás escritos.




"American Psycho".







Cada cierto tiempo, surgen novelas que rompen con los moldes establecidos hasta el momento por lo que respecta a la moral y las buenas costumbres de la época en la que les toca irrumpir, creando un caos y animadversión total a su paso y generando todo tipo de encendidos debates sobre su contenido, nefasta influencia y escaso valor literario. Posteriormente, con la perspectiva del tiempo, suelen ser apreciadas como obras innovadoras e incluso resaltadas en las bibliografías de sus autores. Buenos ejemplos de ello podrían ser las obras del Marqués de Sade, "Escupiré sobre vuestra tumba" (Boris Vian, 1946), "Trópico de Cáncer" de Henry Miller, "Lolita" (Nabokov) y un largo etcétera. En el caso de "American Psycho", estamos ante una obra que provocó tal seismo en la industria literaria que aun hoy en día se la sigue vilipendiando como una novela pésima y sádica. El mismísimo Norman Mailer, excelente escritor que suele dárselas de transgresor ("Los tipos duros no bailan"), criticó a Ellis por la publicación del libro sin percatarse (o quizá sí) que con ello contribuía a su futuro éxito. En otro extremo, se llegó a amenazar de muerte al autor por parte de asociaciones feministas por el humillante trato que se le da a la mujer a lo largo del relato.





Patrick Bateman es un jóven neoyorquino de 27 años con una vida aparentemente ideal: es atractivo, ejerce un trabajo bien remunerado, tiene una bonita casa y grandes perspectivas de futuro. Sin embargo, en su interior es un ser envidioso, paranóico, completamente obsesionado con las apariencias y la posición social y, cuando por fin da rienda suelta a sus más bajos instintos, un auténtico psicópata sádico y asesino que aterroriza a mujeres e indigentes por igual.



En esta ocasión, Ellis nos ofrece un retrato/parodia del entorno social que pudo conocer durante su estancia en New York ya consagrado como un escritor de cierto renombre. Una ciudad enorme, fría y despiadada pero cautivadora por igual, donde los restaurantes de lujo con sofisticados platos y atrevidos diseños se confunden con discotecas de moda, gimnasios y videoclubs a los que tan sólo suscribirse es más caro que el alquiler de un piso. Todo ello enmarcado en el ambiente consumista, despreocupado y carente de cierto gusto que caracterizó a la década de los 80.



Es necesario destacar que, si bien en las anteriores novelas ya se había hecho notar, en esta ocasión la descripción de cada prenda de ropa que lleva el protagonista y sus adláteres se realiza de una manera tan exahustiva como obsevisa, acorde con la desquiciada personalidad del Sr. Bateman y representativa del sofisticado y narcisista mundo en que se desenvuelve nuestro querido asesino.



Como dato curioso cabe destacar que ha sido tratada por algunos autores como el mundo oscuro que Tom Wolfe no se atrevió a reflejar del todo en la magnífica "La Hoguera de las Vanidades". A mi juicio, si bien se dan ciertas similitudes (la ficticia empresa de valores donde trabajan los protagonistas de ambas obras, Pierce & Pierce) estamos ante dos obras muy diferentes entre sí.

En realidad, lo que supuso un verdadero escándalo para las mentes bien pensantes fueron sus capítulos de violencia sádica y brutal y, en menor medida, sus directos pasajes sexuales que alcanzan un nivel prácticamente pornográfico. En cuanto a los primeros, cabe decir que las atrocidades relatadas oscilan entre la deambulación por la vagina de una chica de una rata viva, pasando por la introducción del pene erecto de Bateman en la boca de una cabeza decapitada a la que previamente había quemado los párpados con un mechero, así como en un capítulo más adelantado, el intento de cocinar y comer el cuerpo de otra jóven a la que previamente había seducido. Por lo que respecta a los segundos asistimos a trios con prostitutas con todo lujo de detalles en cuanto a posturas y genitales succionados, coitos con las mejores amigas de su puritana novia y fríos actos de compromiso con esta última. Es el tono absolutamente explícito y recreativo el que supuso una auténtica conmoción y, por otra parte, el trato de la mujer como mero objeto físico con escaso cerebro y preocupada únicamente por asuntos puramente triviales.



Lo cierto es que más allá de los aspectos escabrosos y violentos de la novela, su mordaz crítica de la hipócrita sociedad neoyorquina se impone por encima de todos ellos, logrando un relato en ocasiones cómico, en otras irónico y, en muy pocas, conmovedor; no por los inexistentes sentimientos del protagonista o sus reflexiones, sino por la miseria moral que reflejan sus páginas y la soledad de algunos sujetos que las pueblan.



El libro se vendió muy bien a pesar de todo, y años más tarde nos llegaría la película dirigida por Mary Harron y protagonizada por un, por aquel entonces, poco conocido Christian Bale. Si bien por motivos obvios no llega a reflejar las cotas de violencia explicita y sexo pornográfico del libro, se nos ofrece una entretenida película donde la historia principal, incluido su enigmático final, se condensa de manera más o menos fiel. La cinta tuvo cierta popularidad llegando a rodarse una secuela de la cual es recomendable mantenerse alejado.



En cuanto a su banda sonora, como es lógico por la época que refleja, diversos artistas de los 80 conforman una colección de canciones que, en algunos momentos del film, alcanzan cierta interactividad con los hechos que se nos narran.

6 comentarios:

bitxuverinosa dijo...

La verdad es que a mí American Psycho me aburrió un poco. Mucho sexo, mucha violencia, muchas listas interminables de marcas de lujo... pero yo creo que le sobran tranquilamente 150 páginas.

PablitoBrigante dijo...

No creas que eres la primera persona que me comenta eso, lo que pasa es que, en mi opinión, todo eso contribuye a crear esa atmósfera insana y enferma que tiene el libro y era necesaria. Por otra parte, y como ya comento, creo que son sobre todo los parajes donde critica a la sociedad en general donde más se puede apreciar que es una obra ácida y mordaz.

miultimodia dijo...

Yo también creo que son necesarios esos capítulos, aunque cuando la leí era un adolescente y lo que realmente me impactó fue lo de la rata, la mantequilla y la vagina... Una de las escenas más brutales que jamás he leído (ni visto)

C. OverkiLL dijo...

No he leido American Psycho pero vaya combinacion de elementos.. rata mantequilla vagina..

Salacious Crumb dijo...

Sí, la verdad es que ese capítulo es bastante jugoso...imagina, sólo la combinación de esos elementos ya lo hace interesante ¿verdad?, pero más impactante es aun cuando describe como la rata se va introduciendo por la vagina y sólo aparece por fuera ya su grueso y peludo rabo...


De todas maneras a mi lo que más gracia me hace de este escritor es su obsesión por describir el arte de lamer culos ajenos cuando escenifica el sexo, debe tener complejo de supositorio andante.

Don Julito dijo...

y cuando alquila siempre la peli "Doble cuerpo"? y cuando se compra tres copias del mismo disco de Talking Heads para su casa, el coche y la oficina? ahí estoy seguro que la referencia es "Psycho Killer"...